Agentes de la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS), adscritos a la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), capturaron a una mujer que simuló su propio secuestro este sábado.
El hallazgo se produjo en una vivienda en la aldea Agua Dulcita, en el municipio de El Rosario, Comayagua, donde la supuesta víctima se encontraba en compañía de su amante.
La historia inició el 25 de febrero, cuando los familiares de Ana Rebeca Ponce Salazar, de 38 años y de oficio comerciante, denunciaron su desaparición ante las autoridades.
Según el reporte, la mujer habría sido privada de su libertad mientras se dirigía a realizar actividades comerciales en comunidades vecinas.

Horas después, los parientes recibieron mensajes de WhatsApp donde les aseguraban que Ana Rebeca estaba secuestrada y debía pagar por lo que había hecho.

Además, se les envió un video en el que aparecía con la boca amordazada y las manos atadas con una soga, lo que aumentó la preocupación y la movilización de las autoridades.
Ante la gravedad de la denuncia, agentes de la UNAS iniciaron un operativo de búsqueda e inteligencia en la zona.
Sin embargo, lo que encontraron dejó a todos sorprendidos: la mujer estaba sana y salva en la casa de un hombre con quien mantenía una relación sentimental extramarital.
Detenida por fingir secuestro
Las investigaciones policiales revelaron que la comerciante habría fingido su secuestro con la intención de alejarse de su pareja actual.
A pesar de los mensajes intimidatorios enviados a sus familiares, nunca hubo una solicitud de dinero por su "liberación", lo que levantó sospechas entre los investigadores.
Los agentes descubrieron la farsa y detuvieron a Ana en el mismo lugar por el delito de simulación de infracción inexistente, una falta penal que podría llevarla a prisión.
Después de su captura, la trasladaron a Medicina Forense para una evaluación médica y posteriormente la pusieron a disposición de la Fiscalía.
Las autoridades recordaron a la población que este tipo de acciones pueden tener serias consecuencias legales, ya que movilizan recursos de seguridad y generan alarma innecesaria.
