El aumento de menores involucrados en infracciones penales encendió las alertas de organizaciones defensoras de la niñez en Honduras.
Datos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) revelan que en 2026 ya suman más de 300 los menores requeridos por su presunta participación en hechos ilícitos, una cifra que supera los 174 casos registrados en el mismo período de 2025.
Sin embargo, para Casa Alianza, detrás de estas cifras existe una realidad más compleja: muchos niños y adolescentes no solo aparecen como responsables de delitos, sino también como víctimas de las redes criminales que los reclutan.
Crimen organizado recluta niños desde los seis años
Ricardo Coello, representante de Casa Alianza, explicó que por su edad, desarrollo y vulnerabilidad, los menores pueden ser fácilmente manipulados por estructuras del crimen organizado.
"Nosotros hemos visto cómo niños y niñas a partir de los seis años están siendo involucrados por el crimen organizado, ya sea para hacer mandados, para hacer banderas y vigilar determinados puntos, entre otras cosas", señaló en noticieros de Televicentro.
Coello sostuvo que el problema no debe centrarse únicamente en los niños, sino en los entornos de violencia, la falta de oportunidades, el abandono institucional y la ausencia de protección que permiten que sean captados por grupos criminales.
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Casa Alianza señala que la crisis de la niñez hondureña también se refleja en otros indicadores: más de un millón de niños trabajan, 500,000 no estudian ni trabajan, 1.3 millones no lograron ingresar al sistema educativo formal y cada día se reportan casos de abuso sexual infantil, una situación que demanda respuestas integrales de prevención y protección.
La familia, clave para prevenir el reclutamiento
El sacerdote Pablo Vásquez llamó a reflexionar sobre el papel de la familia en la formación de los menores. A su criterio, la ausencia de límites, la desintegración familiar y la falta de acompañamiento durante la infancia favorecen que niños y adolescentes sean más vulnerables frente al crimen organizado.
"Usted no está llamado a ser amigo de sus hijos, está llamado a ser papá y a ser mamá", expresó el religioso, quien enfatizó que los padres deben ejercer su autoridad, establecer reglas y acompañar la educación de sus hijos desde los primeros años.
Añadió que una formación sólida en el hogar y en la escuela es fundamental para evitar que los menores sean atraídos por estructuras criminales.
Qué dice la ley sobre los menores infractores
La legislación hondureña establece un sistema especial de justicia juvenil para adolescentes entre 12 y 18 años que enfrentan procesos por infracciones penales, en cumplimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Además, prohíbe que los menores sean recluidos en cárceles junto a adultos debido a los riesgos de violencia, explotación y abuso.
El Comité de los Derechos del Niño recomendó a Honduras elevar de 12 a 14 años la edad mínima de responsabilidad penal y mantener los 18 años como límite para el procesamiento bajo el sistema penal ordinario.
Pese a ello, en febrero pasado la diputada liberal Saraí Espinal presentó una propuesta para reducir de 18 a 16 años la edad para ser juzgados bajo el sistema penal de adultos.
La iniciativa fue cuestionada por expertos, quienes advierten que podría contradecir los estándares internacionales de protección de la niñez y los compromisos asumidos por Honduras en materia de derechos humanos.
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