Durante la homilía de este domingo (20.02.2022), el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, monseñor Teodoro Gómez, expresó que alegrarse del mal ajeno no es humano ni cristiano.
El religioso interrogó a los presentes sobre si afloran los sentimientos de amor en su vida o, por el contrario, ¿es el odio el que reina en nuestros corazones?
“Hoy podríamos preguntarnos, ¿me considero yo vengativo? o ¿más bien compasivo y misericordioso?, ¿afloran los sentimientos de amor en mi vida? o, por el contrario, ¿el que reina en nuestros corazones?”, se preguntó Gómez.
Indicó que el pueblo necesita escuchar, acoger y aceptar de nuevo las palabras de Jesús en el evangelio de hoy.
De igual forma, pidió a los hondureños amar a sus enemigos, hacer el bien a quienes los odian, bendecir a los lo que los maldicen y orar por los que los injurian.
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“Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los injurian. Hoy nos damos cuenta que el amor al enemigo no es un dato marginal, sino el sentido y el centro del amor cristiano que se fundamenta en el amor con que Dios nos ama”, dijo.
Misericordiosos como Dios
El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Tegucigalpa pidió a la población ser misericordioa como Dios es misericordioso con sus hijos.
“Eso es justamente lo que experimentamos en el sacramento de la reconciliación, cuando arrepentidos pedimos perdón a Dios por nuestros pecados”, manifestó.
Además, dijo que al que te pegue en una mejilla, préstale la otra, pero aclaró que poner la otra mejilla no quiere decir que Jesús esté aconsejando resignarnos ante la injusticia, sino invitando a no usar la violencia porque esta engendra más violencia, dolor, sufrimiento y más muerte.
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“Lo que Jesús nos propone a cada uno es que seamos capaces de renunciar siempre al uso de la violencia y en ocasiones a nuestros propios derechos para demostrar la capacidad de amor de los hijos e hijas de Dios”, añadió.
Gozarse del mal del otro
Por otra parte, preguntó: ¿Cuántas personas vamos encontrando en la sociedad que se gozan del mal del otro, que hacen fiesta; eso no es humano y peor todavía cristiano?
“Jesús no condenó a nadie, recordemos nadie nos han nombrado juez y no hay que aprobar todo sin discernimiento. Las palabras del evangelio de hoy nos invitan a no juzgar para no ser juzgados”, puntualizó.
