El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) arrestó a Eli y Héctor Bonilla, padre e hijo supuestamente originarios de Honduras, cuando trabajaban en un proyecto de construcción dentro de la cárcel del condado de Butler, en Ohio, en Estados Unidos.
El hecho ocurrió el miércoles 26 de marzo a las 11:30 a. m., cuando las autoridades revisaban las credenciales del personal en la zona segura del centro penal ubicado en 705 Hanover Street, Hamilton.
Durante el proceso, las identificaciones de los supuestos ciudadanos hondureños levantaron sospechas. El sheriff del condado, Richard Jones, quien se ha mostrado firme en su postura sobre la inmigración ilegal, reaccionó con sorpresa: "Nadie podría inventar algo así", declaró.
"He sido muy claro con mi postura sobre la inmigración ilegal y, aun así, dos extranjeros ilegales vienen a trabajar a la cárcel del condado de Butler. Creo que ahora lo he visto todo", agregó.
El oficial, reconocido por su apoyo a Donald Trump y a un mayor control migratorio, expresó también que "nadie pensaría que dos inmigrantes indocumentados intentarían entrar a la cárcel con identificaciones falsas... pero eso fue exactamente lo que sucedió. Esto es inimaginable".
Ahora, padre e hijo enfrentarán un proceso penal y permanecerán en la misma cárcel donde trabajaban antes de su posible deportación.

Otro caso de detención
El ICE capturó recientemente a un migrante venezolano que iba a salvar la vida de su hermano con un trasplante de riñón en Illinois, Estados Unidos.
Su hermano, José Gregorio González, es el donante compatible dispuesto a salvarle la vida, pero actualmente se encuentra detenido por las autoridades migratorias en Indiana y corre el riesgo de ser deportado a Venezuela.
La detención ocurrió a inicios de marzo, luego de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) interceptaran a González a las afueras de su casa.
