El reciente arresto domiciliario dictado para el general Romeo Vásquez Velásquez y otros dos exjerarcas de las Fuerzas Armadas (FF. AA.), vinculados al caso de Isy Obed Murillo, ha desatado opiniones encontradas entre analistas, políticos y familiares.

Edmundo Orellana, exsecretario de Transparencia, criticó la decisión y sostuvo que "no habrá justicia para el pueblo hondureño mientras sigan gozando de impunidad los verdaderos responsables del golpe de Estado".

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Tomado de X

Orellana denunció la falta de rendición de cuentas por las muertes y el despojo de recursos públicos durante el golpe, lo que, según él, contribuyó a la formación de una "narcodictadura" en el país.

Por su parte, el analista Olban Valladares defendió el arresto domiciliario, afirmando que se ajusta al Código Procesal Penal que permite dicha medida si no hay peligro de fuga o de que se obstaculice la justicia.

No obstante, Valladares expresó su preocupación por la lentitud del proceso y la falta de pruebas claras sobre la responsabilidad de los exmilitares.

"Si el Ministerio Público no presenta pruebas contundentes de la participación de la orden que se dio, si es que ellos la dieron y solo está presumiendo que por el hecho de ocupar una posición ellos son responsables entonces andamos mal en la aplicación", indicó Valladares.

El analista, se manifestó preocupado por el requerimiento contra los tres exgenerales tras 15 años cuando los fiscales y pruebas son las mismas.

"Son las mismas pruebas, son los mismos documentos los que tienen y en 15 años lo durmieron. Entonces ¿Cuál es la percepción Pública? que es una pura venganza", concluyó.

El proceso judicial continúa

Héctor Pérez, abogado en el país, explicó que el arresto domiciliario no implica la absolución de los exjerarcas, quienes estarán sujetos a restricciones severas.

Pérez subrayó que el juicio continuará y que las defensas deberán estar bien preparadas para enfrentar tanto a la fiscalía como a los acusadores privados.

"La diferencia que no va a estar en una penitenciaría sino que va a estar en su casa en donde va a contar con muchas prohibiciones con no salir fuera del país incluso no va a poder dar declaraciones públicas porque eso también les puede afectar en su caso". dijo Pérez.

Justicia estilo Honduras

El analista político Aníbal Cálix criticó la percepción de que el proceso judicial está siendo manipulado con fines políticos, afirmando que la justicia en Honduras sigue siendo influenciada por intereses partidarios, lo que pone en duda su imparcialidad.

"Seguimos con lo que yo llamo 'justicia estilo Honduras', donde yo pongo mi corte, yo pongo mi fiscal grito a todos lados caiga quien caiga o no más impunidad, pero le hago juicios a nada más a mis adversarios", cuestionó Cálix.

Además, el analista indicó que "Obviamente con esto no se quiere decir que que esos adversarios sean inocentes, pero lastimosamente esa es la misma rutina que hemos tenido por las últimas décadas en Honduras".

Familia inconforme

Por último, Marvin Vásquez, sobrino de Romeo Vásquez Velásquez, expresó su desacuerdo con la resolución judicial, pero reconoció que el arresto domiciliario representa "un paso importante en la lucha por la justicia".

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Tomada de Facebook

Vásquez enfatizó que continuarán buscando justicia tanto para su familiar como para la familia de Isy Obed Murillo, quien murió durante las protestas del golpe de Estado en 2009.

Este caso sigue siendo un tema de debate y de gran interés para la sociedad hondureña, ya que involucra no solo el golpe de Estado de 2009, sino también la búsqueda de justicia para las víctimas de esa época.

Este domingo, los tres exgenerales de las Fuerzas Armadas (FF. AA.) recibieron arresto domiciliario en una audiencia inicial que tomó más de 24 horas en dictar dicha medica cautelar.

El ministerio Público informó que apelará a la decisión del juez pese a haber logrado arresto provisional.

A los tres ciudadanos se les supone responsables de los delitos de homicidio y lesiones graves contra Isy Obed Murillo y Alex Roberto Zavala, manifestantes en contra del golpe, que permanecían cerca de la pista del Aeropuerto Internacional Toncontín.