El arzobispo de Tegucigalpa, monseñor José Vicente Nácher, dedicó parte de su homilía de este domingo a reflexionar sobre los planes de Dios, la dignidad de las personas y la importancia de garantizar una retribución justa para quienes trabajan.

Durante su mensaje, Nácher señaló que los seres humanos suelen medir sus acciones bajo criterios de recompensa inmediata y proporcional, mientras que los planes de Dios tienen una visión más amplia.

"Vivimos aguardando una recompensa inmediata y proporcional", expresó el arzobispo, al advertir que la prisa por obtener una retribución rápida puede llevar a reducir la vida "a un intercambio mercantil".

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El salario justo y la dignidad

Al referirse al Evangelio de este domingo, monseñor Nácher explicó la parábola de los trabajadores contratados para laborar en una viña. Recordó que en aquella época era habitual contratar y pagar a los jornaleros durante el mismo día, debido a que necesitaban ese salario para el sustento diario de sus familias.

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El arzobispo destacó que la parábola rompe con la lógica humana cuando el propietario decide pagar un denario completo incluso a quienes trabajaron solamente durante las últimas horas de la jornada.

Según explicó, el denario representaba la paga justa y acordada, por lo que el propietario no estaba cometiendo una injusticia al pagar lo mismo a todos, sino mostrando una lógica basada en la bondad y las necesidades de las personas.

"El papa León XIV nos recuerda la doctrina católica sobre el salario justo, por el que este no puede determinarse únicamente por las fuerzas del marcado, sino que el criterio central de la economía debe ser la dignidad de cada persona", puntualizó.

Asimismo, hizo referencia al concepto de Magnífica humanitas, para señalar que un salario justo debe respetar a la persona, contribuir al bien común y permitir que el trabajador y su familia tengan una vida digna.

"La contratación y el pago al día era costumbre en la época para no retener el salario del obrero que lo necesitaba para el sustento diario de su familia, una situación que no nos es tan extraña en nuestros ambientes", dijo.

Una retribución que va más allá del mercado

Monseñor Nácher sostuvo que la parábola plantea una lógica diferente a la de los méritos individuales y los criterios estrictamente económicos.

"La retribución, no por los méritos propios, sino según la necesidad de cada quien, es un criterio que supera con mucho los criterios del mercado", manifestó.

Finalmente, Nácher llamó a comprender que la búsqueda de un encuentro con Dios debe estar acompañada por la disponibilidad para servir a los demás.

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