Durante la homilía de este domingo, el arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, centró su mensaje en la importancia del perdón y llamó a los fieles a dejar atrás el rencor para reconstruir las relaciones con los demás.
El mensaje gira en torno a la lectura del día, enfocada en Mateo 18:
“En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó:
'Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?'
“Jesús le contestó: 'No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete'”.
En su reflexión, Nácher señaló que el perdón es un tema que atraviesa las Escrituras y destacó su relación con la fe cristiana, especialmente durante el mes dedicado a la Biblia.
"Podríamos decir que la Biblia es como una recopilación de las expresiones de perdón de Dios", expresó el arzobispo, al señalar que, pese a los errores de las personas, Dios continúa ofreciendo su perdón.
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Según explicó, el perdón de Dios no significa aceptar o justificar los errores, sino demostrar que su amor es "más grande, más fuerte, más extenso y más duradero que el pecado".
Nácher también destacó que el perdón es necesario para la convivencia humana, pues, a su criterio, las personas pueden vivir y relacionarse porque tienen la capacidad de perdonarse.
"Vivir en el pasado, en el rencor es estéril e imposible. Necesitamos ser perdonados y ofrecer perdón", manifestó durante la homilía.
"El perdón recibido nos libera"
El arzobispo hizo referencia a la enseñanza de Jesús sobre perdonar a los demás y señaló que no se trata únicamente de un principio general, sino de un llamado personal para cada creyente.
Explicó que el perdón permite mantener cercanas las relaciones entre las personas y evita que las ofensas conduzcan al aislamiento y la soledad.
"El perdón recibido nos libera. El perdón ofrecido nos enriquece", afirmó Nácher, al insistir en que la gracia recibida debe ser compartida con los demás.
Asimismo, reconoció que perdonar no significa ignorar el dolor provocado por una ofensa, ya que las personas pueden sentirse heridas, pero sostuvo que, desde la fe, es posible transformar ese dolor.
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"No podemos evitar sentir dolor por la ofensa recibida, somos humanos, pero con la fuerza del Espíritu Santo curamos la herida con el aceite de la compasión", expresó.
El religioso también llamó a transformar las ofensas en oración por quienes han causado daño, en lugar de mantener el rencor.
Perdonar no es una debilidad
Durante su mensaje, Nácher sostuvo que el perdón representa una forma de fortaleza espiritual y recordó la enseñanza de Jesús de perdonar '70 veces siete', como una expresión de un perdón sin límite.
"El rencor del que ofende es superado por la bondad del que perdona", manifestó.
En ese sentido, afirmó que el odio no logró apagar el amor de Cristo y señaló que los creyentes también pueden superar el rencor mediante la bondad y la gracia de Dios.
"Perdonar no es fácil, pero es posible con la gracia de Dios", expresó el arzobispo.
Finalmente, Nácher pidió a los fieles mantener presente el significado del perdón durante la celebración de la Eucaristía y recordó las palabras de Cristo sobre su sangre derramada para el perdón de los pecados.
Su mensaje concluyó con un llamado a vivir la fe desde la compasión y el perdón, dejando atrás el rencor y buscando reconstruir los vínculos con los demás.
