Durante el período comprendido entre el 17 de agosto de 2012 y el 31 de julio de 2022, la Tasa de Seguridad Poblacional, conocida también como "el Tasón", terminó en una caja de fondos que financió desde canchas deportivas hasta un avión modelo Legacy.
De esos proyectos no existe una rendición de cuentas integral ni informes claros que respalden cada gasto.
De acuerdo con el informe de 2023 de la Secretaría de Finanzas de Honduras, RC-FIDEICOMISO TSP-N°092-2023-DFEP-SEFIN, el fideicomiso del Tasón financió proyectos por L 25,858.6 millones.
Sin embargo, los detalles de muchos de estos proyectos no están respaldados documentalmente.
En algunos casos, la información está incompleta, en otros fue extraviada o nunca fue entregada por los ejecutores.
Obras financiadas por el Tasón sin respaldo documental
El informe detalla que entre los principales proyectos financiados con recursos del fideicomiso se encuentran:
- Remodelación y construcción de centros penales (como Morocelí, El Porvenir y La Tolva).
- Equipamiento de la Policía Nacional (armamento, patrullas, tecnología).
- Adquisición y operación del avión Legacy 600.
- Instalación del sistema de radares para control aéreo y defensa.
- Construcción del hangar aeronáutico de la Fuerza Aérea Hondureña.
- Operaciones militares conjuntas: Operación Morazán, Lenca, Maya-Chortí, Mosquitia, Sumpul.
- Proyecto “Parques para una Vida Mejor”, con construcción de espacios recreativos.
- Canchas de grama sintética en diferentes ciudades.
- Modernización de centros de formación de la Policía Nacional.
Pese a la envergadura de estos proyectos, el informe de la Secretaría de Finanzas destaca que gran parte de la documentación que debería dar cuenta de estos gastos está ausente o se manejó con deficiencias administrativas.
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Tasa de Seguridad financió sin fiscalización adecuada
En sus conclusiones, el informe oficial señala que durante los diez años de ejecución, no se contó con mecanismos efectivos de fiscalización ni con una política integral de transparencia.
Aunque se reportaron entradas de efectivo por más de L 36,436 millones, incluyendo ingresos por la recaudación de la tasa, préstamos con la banca y otras fuentes, no se tiene claridad en el detalle del uso de al menos L 3,615.5 millones clasificados como "No Aplica".
La falta de control y supervisión permitió la consolidación de un fideicomiso opaco, cuyas inversiones y contratos no se auditaron de manera independiente.
Lo que comenzó como una estrategia para garantizar seguridad ciudadana, derivó en un fideicomiso de uso discrecional.
Hoy, una década después, las canchas, las cárceles y el avión son solo parte de una larga lista de proyectos financiados con dineros que nadie supervisó y cuya ejecución sigue siendo un misterio para los hondureños.
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