Este día el foro Frente a Frente abordó la alarmante crisis climática que mantiene a 75 municipios de Honduras en alerta roja debido a una sequía sin precedentes.

Con represas de la capital rozando niveles críticos, como Los Laureles al 36% de su capacidad y La Concepción al 29%, el debate desnudó las debilidades del Estado frente a emergencias recurrentes y expuso el impacto humano de esta crisis, enfocándose de manera desgarradora en cómo este fenómeno está vulnerando el desarrollo, la salud y la educación de la niñez hondureña.

Para desglosar las diferentes aristas de la crisis hídrica y alimentaria, el espacio reunió a un panel con alta representación técnica y de terreno: Alejandro Álvarez, coordinador residente del sistema de Naciones Unidas en Honduras y Reinaldo Sánchez, secretario de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco).

Asimismo, Marco Domínguez, gerente de programación, resiliencia económica y ambiental de Visión Mundial Honduras y Roger Padilla, presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Yoro.

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Las escuelas sin agua y el peligro de las aulas vacías

Uno de los puntos más alarmantes revelados al inicio del programa es que la escasez de agua ya ha invadido las aulas de clases.

Ante la insalubridad de los baños y el riesgo inminente de propagación de enfermedades gastrointestinales, la Secretaría de Educación admitió que contempla el retorno a las clases virtuales o, en el peor de los casos, el cierre de algunos centros educativos.

"Sin agua podemos tener mas enfermedades para nuestros estudiantes y en algún momento la posibilidad de que se cierre algún centro educativo", admitió el subsecretario de Educación, Dennis Cáceres.

Esta posibilidad provocó una reacción inmediata del coordinador de la ONU, Alejandro Álvarez, quien advirtió que suspender las clases presenciales sería un grave error social y nutricional.

Álvarez argumentó que la escuela es un espacio vital que va mucho más allá del aprendizaje académico, pues constituye un escudo de protección contra la violencia y el principal centro de alimentación para las familias vulnerables.

"No permitamos eso ( ... ) no hay que olvidarse que los niños comen la escuela hay 1,200,000 niños que reciben la merienda escolar en la escuela", sentenció el representante de la ONU en un enérgico llamado de atención.

Por su parte, Marco Domínguez de Visión Mundial secundó esta postura y urgió a buscar alternativas técnicas (como dotación de cisternas o tanques de almacenamiento masivo) antes de sacrificar la presencialidad escolar.

"Esta emergencia está y lo que estamos viviendo en la sequía tiene la cara de unos niños y ustedes mencionaban un elemento bien importante, que un niño deje de ir a la escuela porque no hay agua en su centro educativo y volver al tema virtual, no es el mejor mecanismo", insistió.

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De la asistencia inmediata a las demandas estructurales

Aunque todos los invitados coincidieron en la seriedad del escenario climatológico, sus posturas mostraron marcados contrastes sobre el enfoque de las soluciones.

Reinaldo Sánchez defendió la capacidad operativa y la respuesta inmediata del Gobierno.

Destacó que, tras declararse la emergencia hídrica, se han distribuido raciones alimenticias de alta calidad (adecuadas con el Programa Mundial de Alimentos, valoradas en casi 4,000 lempiras cada una y con nutrientes como incaparina y sales de rehidratación) en los municipios más afectados.

También resaltó la entrega histórica de maquinaria pesada a las alcaldías para construir reservorios de agua y la instrucción de instalar pozos.

Describió la sequía como un fenómeno "elástico y de larga duración", justificando las previsiones tomadas para los próximos meses.

Por su parte, Alejandro Álvarez centró su opinión en la focalización científica de los recursos para evitar que la ayuda humanitaria sea distorsionada por criterios políticos o partidarios.

Detalló que las donaciones internacionales (especialmente de Estados Unidos y países nórdicos) son administradas y auditadas estrictamente bajo el control directo de las agencias de la ONU.

Además, Álvarez buscó mitigar el pánico aclarando que técnicamente "no estamos en hambruna" (muertes masivas por inanición), sino en un "deterioro de la seguridad alimentaria" caracterizado por desnutrición, mala calidad del agua y lo que denominó "adaptación negativa", que es cuando las familias deben vender sus pocas pertenencias para comer.

Frente a Frente concluyó con una reflexión sobre la urgencia de reforestar y crear infraestructura de gobernanza hídrica a largo plazo.

Si las aulas se cierran por falta de agua y más de un millón de niños pierden su único sustento alimenticio diario, el costo de esta sequía no solo se medirá en lempiras o cosechas perdidas, sino en el futuro educativo y físico de toda una generación de hondureños.

Vea todo el programa: