La crisis alimentaria en Honduras se profundiza debido a los efectos de la sequía, una situación que ya golpea a familias que han perdido cultivos, enfrentan escasez de agua y tienen dificultades para garantizar sus alimentos.
Durante el programa 30/30, el economista Julio Raudales y el experto en Hidrología y Cambio Climático Wilmer Reyes analizaron la situación y plantearon una serie de medidas para atender a las poblaciones afectadas.
Reyes calificó el panorama como “estremecedor” y “dramático”, pero consideró que la situación también permite visibilizar una realidad que, según explicó, afecta a casi 3 millones de personas en Honduras, muchas de ellas históricamente excluidas del desarrollo y que no siempre aparecen en las estadísticas utilizadas para tomar decisiones.
El especialista sostuvo que la crisis ha profundizado el hambre y la pobreza, pero también cuestionó que las acciones para enfrentar el fenómeno no se hayan iniciado con suficiente anticipación.
Sequía y crisis alimentaria: ¿por qué la situación puede empeorar?
Uno de los puntos señalados durante el análisis es que El Niño es un fenómeno climático natural y cíclico, aunque sus efectos pueden verse amplificados por el cambio climático.
Reyes explicó que este fenómeno puede conocerse con meses de anticipación, por lo que, a su criterio, las autoridades debieron comenzar a preparar las estrategias desde que existían los pronósticos.
“Nosotros hace 9 meses, hace 12 meses, tuvimos que iniciar todo el proceso”, señaló el experto, quien insistió en que las acciones y estrategias deberían comenzar con el pronóstico y no únicamente después de una declaratoria de emergencia.

El problema, según el análisis, es que la falta de lluvias no solo afecta el presente, sino que también compromete las próximas cosechas.
Durante el programa se explicó que no hubo cosecha de primera, por lo que las familias que normalmente contarían con reservas de granos básicos tampoco disponen de ese respaldo para enfrentar los siguientes meses.
Distribución de alimentos debe ser masiva y sostenida
Entre las principales medidas planteadas está una distribución masiva y sostenida de alimentos para las familias que enfrentan inseguridad alimentaria.
El planteamiento surge ante situaciones como la registrada en San José, donde se mencionó que existen alrededor de 1,400 familias, pero una primera entrega de alimentos habría alcanzado únicamente a 400.
Los expertos señalaron que una ayuda limitada no resuelve el problema y puede dejar a una parte importante de la población sin atención.
Además, advirtieron que no debe tratarse como una emergencia de únicamente tres o cuatro meses, debido a que la falta de cosecha significa que las familias podrían continuar enfrentando dificultades para obtener granos básicos durante los siguientes meses.
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Proponen crear un fondo exclusivo para las alcaldías
Otra de las propuestas planteadas consiste en crear un fondo de emergencia exclusivo y condicionado para las 75 alcaldías que se encuentran en situación de emergencia y alerta roja.
Durante el programa se explicó que el adelanto de las transferencias del Gobierno central a estas municipalidades permite atender compromisos como el pago de empleados y otros gastos, pero no necesariamente representa una solución directa para la crisis alimentaria.
Por ello, los expertos plantearon que debe existir un fondo específicamente destinado a atender las necesidades provocadas por la sequía.
El economista Julio Raudales también consideró necesario revisar y redireccionar el presupuesto, debido a que la situación actual requiere recursos adicionales.
El economista sostuvo que el gasto público debe ser dinámico y adaptarse a las circunstancias, mientras cuestionó la falta de una planificación estratégica basada en pronósticos para anticipar este tipo de escenarios.

Agua, pozos y sistemas de riego, entre las soluciones
La falta de alimentos está acompañada por otro problema fundamental: la escasez de agua.
Por ello, entre las medidas inmediatas planteadas está la distribución de agua mediante tanques cisterna en los municipios afectados.
A mediano y largo plazo, los expertos también mencionaron la necesidad de perforar pozos y mejorar los sistemas de riego, con el objetivo de fortalecer la disponibilidad de agua y reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante nuevos períodos de sequía.
La propuesta, por tanto, no se limita a entregar alimentos durante la emergencia, sino que busca crear condiciones para que las comunidades puedan recuperar su capacidad de producir.
Advierten que no basta con atender solo los municipios en alerta roja
Uno de los principales llamados realizados por Wilmer Reyes fue a no utilizar únicamente el color de las alertas como criterio para determinar dónde debe llegar la ayuda.
Según el material, actualmente existen 75 municipios en alerta roja, 71 en alerta amarilla y 88 en alerta verde.
El experto advirtió que el hambre no entiende de límites administrativos y que concentrar la ayuda exclusivamente en los municipios con alerta roja puede dejar fuera a comunidades que también enfrentan pérdidas de cultivos y problemas de alimentación.
“Usted no puede confundir déficit hídrico con hambre”, explicó Reyes, al señalar que una comunidad puede registrar condiciones de lluvia consideradas normales y, aun así, tener familias que no cuentan con alimentos debido a otros factores económicos y productivos.
La lluvia no garantiza que haya comida
El experto hizo énfasis en que medir únicamente la cantidad de lluvia no permite conocer la verdadera dimensión de la crisis alimentaria.
Reyes explicó que existen familias que han enfrentado el aumento en el precio de los fertilizantes, acumulado deudas o no pudieron sembrar en el momento adecuado.
Por eso, aunque posteriormente se registren lluvias en determinada zona, eso no significa automáticamente que esas familias tendrán alimentos disponibles.
“La conclusión de relacionar lluvia con que automáticamente usted tiene comida en el plato es un error grave”, sostuvo.
El planteamiento implica que las autoridades deberían analizar no solo las condiciones meteorológicas, sino también la situación económica de las familias, la producción agrícola, el acceso al agua y la disponibilidad real de alimentos.
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Expertos piden una estrategia integral
Otro de los puntos señalados durante el análisis fue la necesidad de mejorar la coordinación entre las instituciones encargadas de responder a la emergencia.
Reyes planteó la importancia de establecer una estrategia de gobernanza que permita trabajar con una sola dirección, una estrategia coordinada y datos compartidos entre las instituciones involucradas.
También propuso fortalecer el papel de las alcaldías para obtener información directamente desde las comunidades.
Según explicó, el Estado no tiene suficientes “ojos” en el territorio para dimensionar por completo lo que ocurre, por lo que consideró necesario establecer un mecanismo de coordinación con los alcaldes para conocer la situación directamente desde las aldeas y comunidades.
El problema podría extenderse durante los próximos meses
Durante el programa también se analizaron los pronósticos relacionados con El Niño y se advirtió que la sequía podría mantenerse durante los siguientes meses.
El material señala que los modelos apuntan a un fortalecimiento del fenómeno hacia noviembre y diciembre, mientras sus efectos podrían continuar posteriormente.
Reyes calificó este escenario como preocupante y pidió tomarlo con seriedad, debido a que Honduras ya enfrenta las consecuencias de la falta de agua y de producción agrícola.
¿Cuáles son las soluciones planteadas?
A partir del análisis de los especialistas, las principales medidas propuestas para enfrentar la crisis alimentaria en Honduras son:
- Distribución masiva y sostenida de alimentos.
- Distribución de agua mediante tanques cisterna en las comunidades afectadas.
- Crear un fondo de emergencia exclusivo y condicionado para las 75 alcaldías en emergencia.
- Redireccionar el presupuesto para atender la crisis.
- Perforar pozos para aumentar la disponibilidad de agua.
- Mejorar los sistemas de riego para fortalecer la producción.
- Coordinar a las instituciones bajo una estrategia común.
- Incorporar a las alcaldías y comunidades en la identificación de las necesidades.
- Planificar con meses de anticipación a partir de los pronósticos climáticos.
- No limitar la ayuda únicamente a los municipios en alerta roja.
- Evaluar la crisis desde una perspectiva que incluya lluvia, producción, pobreza, acceso al agua y capacidad de las familias para adquirir alimentos.
La falta de cosechas, agua y capacidad económica puede prolongar sus efectos, por lo que las medidas de asistencia inmediata deben acompañarse de acciones para recuperar la producción y preparar al país para futuros períodos de sequía.
