El sexto día del juicio contra el empresario estadounidense Carl Zaglin lo marcó la confesión de Juan Ramón Molina, exdirector del Tasón, quien admitió: “Tomé los sobornos para realizar pagos expedidos por la Tasa de Seguridad en contratos para la fabricación de uniformes”.
El exfuncionario agregó que su superior, Francisco Cosenza, lo instruyó con una frase que resumía el esquema: “había dinero que hacer, si había pagos, si los pagos se aceleraban”.
La declaración reafirma lo que expuso Molina cuando aceptó su culpabilidad en el esquema de sobornos en julio de 2024 y mostró, cómo la corrupción se incrustó en la institución encargada de financiar la seguridad en Honduras.
Juan Ramón Molina, además admitió que recibió 114 mil dólares en sobornos (unos 2.9 millones de lempiras), canalizados a través de Sky Max Leasing, una empresa que controló en Belice.
Molina busca cerrar este capítulo de su vida, pero sus palabras se convierten en un eje central para la fiscalía, que lo usa para mostrar cómo se aceleraron pagos de contratos de uniformes policiales bajo el esquema de la Tasa de Seguridad, conocida también como el "Tasón".
Experto financiero analizará los sobornos y las transferencias
Además del testimonio de Molina, este miércoles la fiscalía presentará a un experto financiero.
Su papel será crucial: explicar cómo funcionó la red de transferencias que permitió mover los sobornos, desde cuentas en Estados Unidos hasta empresas offshore como Sky Max Leasing en Belice.
La expectativa está en que el perito brinde al jurado un análisis técnico de los registros bancarios, los tiempos de las operaciones y la relación directa con los pagos que realizó Atlanco, la compañía de Zaglin.
Lo que revelaron los días anteriores del juicio en Miami
En los cinco días previos, las audiencias dejaron testimonios explosivos. Molina confesó que aceptó sobornos, mientras Luis Berkman, socio de Atlanco, mencionó al exministro de Seguridad Julián Pacheco como posible beneficiario de un sistema de comisiones del 20 % conocido como “cascada”, que operó el exbanquero Aldo Marchena.
Los fiscales también presentaron mensajes de texto y registros bancarios que mostraron cómo los pagos coincidían con las transferencias de la Tasa de Seguridad a Atlanco.
Así se confirmó que los sobornos no eran hechos aislados, sino parte de un engranaje diseñado para favorecer a un proveedor en particular.
Hondureños siguen atentos cada detalle del juicio contra Zaglin
En Honduras, las revelaciones generan un seguimiento cercano al proceso. La mención de altos funcionarios y la triangulación de sobornos a través de Belice hacen del juicio un tema de debate público.
Para la opinión pública, el caso de Zaglin se transforma en un espejo de cómo se manejaron millones de dólares en nombre de la seguridad.
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Sexto día puede ser decisivo en el juicio contra Zaglin
Con Molina en el estrado y el análisis del perito financiero, la fiscalía busca redondear su caso.
Pretenden demostrar al jurado que los sobornos no fueron simples irregularidades administrativas.
Quieren mostrar que fue un esquema bien planeado que alcanzó a funcionarios y un exministro en Honduras.
El juicio continuará y lo que se defina en este sexto capítulo podría marcar un antes y un después en el destino judicial de Zaglin.
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