Este caso, aunque no común, refleja el compromiso del plantel con la educación sin fronteras.

El director de la institución reconoce la importancia de brindar oportunidades educativas a niños de diversas nacionalidades, especialmente aquellos provenientes del sur.

"Darles la oportunidad de que ingresen y continúen con sus estudios es de suma importancia", afirmó.

Los hermanos Flores, que llegaron a México en 2019 tras un peligroso intento de cruzar el río Bravo, han logrado adaptarse y prosperar en su nuevo entorno educativo.

Carolina, recordando el riesgo que corrieron, comparte cómo este nuevo capítulo en México les ha brindado una segunda oportunidad. A pesar de los retos iniciales, incluyendo el retraso académico por los años perdidos en Honduras, la determinación de su madre y el apoyo de la escuela les han permitido avanzar.

Ahora, cursando con éxito el primer y segundo grado de secundaria, los hermanos se han integrado plenamente, disfrutando del interés de sus compañeros por su cultura y origen.

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La menor se siente feliz y aceptada en México, aunque mantiene la esperanza de legalizar su situación en Estados Unidos en el futuro.

Este caso resalta el desafío que enfrentan miles de niños migrantes en México. Según el Instituto Nacional de Migración, 77,121 menores extranjeros fueron atendidos de enero a septiembre del año pasado, con 19,506 repatriados desde Estados Unidos.

Organizaciones como Save the Children han logrado incorporar a 156 niños y adolescentes migrantes al sistema escolar mexicano, un esfuerzo que merece reconocimiento y apoyo continuo.

Aunque el gobierno mexicano aún no ha revelado cuántos niños migrantes están actualmente inscritos en escuelas públicas, historias como la de los hermanos Flores son un testimonio de resiliencia y la búsqueda de un futuro mejor a través de la educación.

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