Una mujer de 68 años que podría pasar por una abuela promedio, con su cabello corto, una mirada y sonrisa dulce sin embargo, Zoya Manaenko, se dedica a castrar químicamente a los pederastas de una prisión de Kazajistán

A pesar que ese país en Asia Central aprobó este castigo en 2018, Manaenko concedió por primera vez una entrevista a un medio occidental en la que reveló algunos detalles sobre su profesión tras la aprobación de nuevas leyes relacionadas con este tipo de condena.

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Zoya Manaenko disfruta cada segundo de su trabajo- Facebook

Las diferentes órdenes judiciales de castración química se imponen sobre la base de un diagnóstico psiquiátrico de pedofilia, según explica el diario ABC quien cita al Daily Star, tabloide para el que la mujer habló.

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“Consiste en una inyección intramuscular ordinaria en los glúteos. La sustancia que se inyecta es oleaginosa y se hace de forma lenta, lleva tiempo”, explica Manaenko.

La sexagenaria es la encargada de aplicar estos pinchazos a los reos cada 12 días, y lejos de juzgar el método, aplaude el castigo.

“Creo que es la decisión correcta”, asegura la mujer que dijo con contundencia al medio citado. “Cometen terribles crímenes contra los niños, así que está bien que la ley permita esto”.

Es más, considera que esta medida debería ser adoptada por todos los estados. “Todo el mundo habría de aprender y hacer saber a los culpables a qué castigo se enfrentan”.

Manaenko es de la opinión que muchos criminales se detendrían si supieran que serán castrados químicamente si atacan sexualmente a un menor.

Al finalizar su entrevista, Manaenko fue cuestionada por aquello que despierta en ella su empleo, la mujer no dudó en responder: “Los convictos vienen aquí por la decisión de un tribunal. No hay ninguna emoción en mí”. 

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