Tras la muerte de su padre, el rey Jorge VI, en 1952 se proclamó como jefa de la Mancomunidad de Naciones a la reina Isabel II, para dar inicio al reinado británico más largo con 70 años y 214 días en el trono, mismo que concluyó con su muerte el pasado 8 de septiembre a su 96 años.

Pese a considerarla garante de que la Corona representó protección del Estado, continuidad y estabilidad, su era estuvo salpicada por oscuros momentos alrededor de la familia Real.

Su primer obstáculo constitucional estuvo relacionado con el deseo de su hermana, Margarita, de casarse con Peter Townsend, un hombre divorciado, un estado civil rechazado socialmente, no obstante la unión fue rechazada por el parlamento.

Seguidamente, está la "humillación" a Reino Unido en la crisis de Suez, en 1956, cuando se alió con Francia e Israel en contra de Egipto, pese a ser una victoria en el campo para los asociados, estos cayeron políticamente por la presión diplomática de Estados Unidos y la Unión Soviética que los obligaron a retirar sus ejércitos.

Un año después, lord Altrincham escribió y publicó un artículo que habría enfurecido a la reina Isabel II, pues escribió que su voz era como un dolor de cuello, que parecía una niña de colegio o que sus discursos parecían sermones puritano, esto apuntando a que la monarquía no estaba al tanto del país, sin embargo su majestad terminó aceptando la crítica y comenzó a interactuar más con los ciudadanos.

En 1979 el grupo terrorista armado de paramilitares Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés) asesinaron en un atentado con explosivos a lord Mountbatten, mentor del esposo de su majestad, Felipe, y su hijo, el ahora rey Carlos III, siendo un punto de inflexión entre la reina y la República de Irlanda. Su relación se normalizó cuando en 2011 Isabel II visitó por primera vez dicho país.

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Escándalos de hijos y nietos

En enero de 2020 su nieto Harry, hijo del ahora rey Carlos III y la difunta princesa Diana de Gales, decidió renunciar a la familia Real junto a su esposa Meghan.

Esto luego de meses llenos de tensión dentro de la monarquía británica y con el objetivo de iniciar una nueva etapa en Estados Unidos con independencia económica fuera de la Corona.

Se conoció que hasta en sus últimos días Isabel II intentó crear puentes para la reconciliación, al punto de presuntamente invitarlos al castillo Balmoral, en Escocia, donde murió, pero estos no aceptaron ir.

Otro golpe bajo para la familia Real lo protagonizó el tercer hijo de la monarca, Andrés, duque de York, enjuiciado en Estados Unidos luego que Virginia Roberts, una de las víctimas del pedófilo Jeffrey Epstein, lo acusara de tener relaciones sexuales con ella cuando era menor de edad.

Por eso, la reina retiró el pasado enero las funciones, títulos militares y patrocinio real, (ya no es llamado Su Alteza Real) de quien se supuso fue su hijo favorito.

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