Durante Semana Santa, el consumo de pescado se incrementa considerablemente, convirtiéndose en el ingrediente principal de muchas comidas tradicionales. Sin embargo, ante la alta demanda, también aumentan los riesgos de adquirir productos en mal estado o con condiciones inadecuadas de conservación.
Saber cómo elegir un buen pescado no solo garantiza el sabor del platillo, sino también la salud de quienes lo consumen.
¿Qué revisar al comprar pescado fresco?
Expertos en seguridad alimentaria recomiendan tener especial atención en ciertos aspectos físicos del pescado al momento de adquirirlo. Aquí algunos puntos clave:
- Ojos: deben ser claros, brillantes, saltones y ocupar completamente la cavidad orbitaria. Ojos hundidos o opacos son señal de deterioro
- Branquias: su color debe ir del rosado al rojo intenso, deben estar húmedas y libres de mucosidad espesa
- Piel: debe ser brillante, firme y bien adherida a la carne. Una piel deslustrada o con manchas puede indicar mala manipulación
- Olor: debe tener un aroma marino suave y fresco, no un olor fuerte o desagradable.

¿Qué pescados se recomiendan?
Según datos de SaluData, los pescados más recomendados para el consumo humano incluyen: mojarra, tilapia, bocachico, nicuro, salmón, trucha, pangasius y atún enlatado.
VEA: ¿Por qué se come pescado en Semana Santa?
Estos pescados son nutritivos, accesibles y, en condiciones adecuadas, seguros para toda la familia.
¿Y si está congelado? Esto debes saber
El pescado congelado es una alternativa válida y conveniente, pero debe ser almacenado y manipulado correctamente para evitar riesgos. Aquí algunas recomendaciones:
Duración en el congelador:
- Pescado blanco: hasta 6 meses
- Graso (como salmón o caballa): hasta 3 meses
- Ahumado: máximo 2 meses
¿Cómo saber si aún está en buen estado?
- El empaque debe estar sellado y sin daños visibles
- No debe tener cristales de hielo grandes, lo cual indica descongelamiento y recongelación
- Debe estar completamente congelado y firme al tacto, sin áreas blandas o descongeladas
Verifica siempre la fecha de vencimiento. Aunque el pescado se vea bien, si ya caducó, su consumo representa un riesgo.
Si no tienes un plan claro para usar el pescado pronto, lo mejor es no comprar grandes cantidades. Recuerda que, aunque el congelador conserva el producto, la calidad disminuye con el tiempo.
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