El hondureño Brayan Omar Sánchez, de 26 años y originario de Juticalpa, Olancho, denunció las difíciles condiciones en las que permanece tras ser deportado por Estados Unidos a la República Centroafricana, en el continente de África, como parte de un programa de expulsión de migrantes hacia terceros países.
Sánchez relató que vive en condiciones precarias, con limitaciones para salir del lugar donde permanece alojado, sin servicios básicos y dependiendo de la asistencia que les brindan las autoridades.
"Estamos en un hotel, pero nos dieron 20 minutos para salir al frente de la puerta nada más. Estamos sin agua, mi apartamento no tiene luz; estamos esperando de lo que nos dan. Nos dan una pastilla a diario para que no nos haga daño la comida porque es extraña. Estamos a la mano de Dios", expresó en exclusiva a TN5 Matutino.
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El connacional aseguró que desde su llegada ha enfrentado problemas de salud debido al clima y al entorno.
"Hemos estado sufriendo, aquí no se puede estar afuera. He estado desde que llegué con alergia", afirmó.
Salió de Honduras siendo menor
Brayan Omar Sánchez explicó que llegó a Estados Unidos cuando tenía 16 años para solicitar asilo político debido a conflictos familiares y amenazas contra su vida en Honduras.
Residía en Miami y permanecía bajo custodia en el Centro de Detención Prairieland, en Texas, luego de ser detenido por agentes migratorios el pasado 13 de mayo.

Según su relato, mientras luchaba por permanecer en territorio estadounidense presentó un recurso de habeas corpus y esperaba una audiencia judicial.
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"Me agarró migración el 13 de mayo. Estando en ICE metí una aplicación de habeas corpus. Luego de estar peleando el caso recibí carta del juez que iba a haber evidencia. ICE me agarró antes de recibir corte para deportarme, nunca creí lo que iba a pasar", contó.
El hondureño sostiene que incluso tenía una resolución favorable que impedía su deportación.
"Yo tenía un caso ganado de que no me podían deportar", aseguró.
Asimismo, reiteró que no desea regresar a Honduras debido a las amenazas de muerte que recibió tras el asesinato de varios miembros de su familia.
Lo llevaron esposado sin decirle el destino
Sánchez narró que, tras permanecer bajo custodia migratoria, fue trasladado por distintas ciudades de Estados Unidos hasta llegar a Dallas, Texas.
Desde allí, dijo, fue subido a un avión con las manos y los pies esposados junto a otros extranjeros, sin que las autoridades les informaran cuál sería el destino final.
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"No quise volver a Honduras y a México tampoco. Nunca me imaginé que tenían esto preparado para mí de mandarme para África", manifestó.
También expresó su preocupación de que este tipo de deportaciones puedan convertirse en una práctica recurrente.
"Lo que pensamos es que esta gente está haciendo un experimento de que si nosotros no hacemos nada van a seguir mandando gente para aquí de todo Latinoamérica", denunció.
Además, afirmó que actualmente las redadas migratorias se han intensificado.
"Ahora están agarrando a la gente en sus trabajos, simplemente por ser latinos te detienen", sostuvo.
Acuerdos con países africanos
De acuerdo con la información disponible, la República Centroafricana aceptó recibir personas expulsadas por Washington a cambio de un desembolso de 81 millones de dólares.

Con este acuerdo, ese país se suma a otras naciones africanas como Ghana, Camerún, Guinea Ecuatorial, República Democrática del Congo, Esuatini y Ruanda, que han firmado convenios con Estados Unidos para recibir migrantes deportados de terceros países.
Por su parte, la investigadora social en Estados Unidos, Carol Meléndez, cuestionó estas deportaciones al considerar que vulneran derechos fundamentales.
"Hay muchos casos donde se están violando los derechos; estamos viendo este tipo de deportaciones arbitrarias. Estados Unidos ha firmado acuerdos bilaterales con diversos países que se les llama tercer país seguro, donde están enviando a personas que no quieren firmar sus deportaciones voluntarias", explicó.
Más de 2,700 hondureños retornados en 2026
Entre el 1 de enero y el 29 de julio de 2026, el Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR), en Omoa, registró el retorno de 2,740 hondureños.
De ese total, 2,260 son hombres, 277 mujeres y 203 menores de edad, según las cifras oficiales. Sin embargo, el caso de Sánchez ha llamado la atención por haber sido enviado a un tercer país en África y no directamente a Honduras, en un procedimiento que ha generado cuestionamientos por parte de defensores de derechos humanos.
