México sufre actualmente una ola desencadenada de violencia que también cobró la vida de los sacerdotes jesuitas, Javier Campos y Joaquín Mora en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua, en el noreste del país.

Tras el doble asesinato, el cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles, aseguró que el crimen organizado no esté exento para los religiosos y confesó que para poder realizar las celebraciones de las fiestas patronales en Jalisco, es necesario obtener la autorización del "jefe de plaza" y entregar parte del dinero recaudado por bandas.

"Todas esas parroquias que están en esa zona para poder celebrar la fiesta patronal tienen que obtener el permiso del encargado de la plaza. El encargado de la plaza le autoriza al sacerdote celebrar la fiesta patronal, pero tiene que reportarse con el 50 por ciento del resultado de la fiesta", reveló Robles a las autoridades mexicanas.

Experiencias

De acuerdo al relato del religioso, la semana pasada fue retenido e interrogado por un grupo del crimen organizado que mantiene un retén en la zona.

Además, indicó que también el obispo de Zacatecas, Sigfredo Noriega Barceló, fue detenido en un retén mientras circulaba por la carretera que conduce de Jalisco a Zacatecas.

"Eso es lo ordinario, no es la primera vez que me pasa, ya he ido para esos rumbos y están establecidos esos retenes ahí, con armas gruesas, con armas largas" insistió el religioso.

Robles lamentó la situación de violencia que actualmente se vive en México y destacó que los sacerdotes, al ser ciudadanos que no piden privilegios al transitar, también padecen esa inseguridad.

"Lo que yo digo es por qué. Con qué autoridad un grupo del crimen organizado te obstruye, te detiene y te investiga. ¿Por qué?", cuestionó.

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