Pablo Escobar es recordado como el primer hombre en dominar a gran escala el narcotráfico; sin embargo, algo que muchos no saben es que era un hombre muy religioso y familiar.
Tenía la costumbre de hacerle un regalo a sus parientes en Navidad pero no era cualquier obsequio, sino que era una particular bolsa de terciopelo rojo en la que metía algunos extraños objetos.
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Pablo enviaba un ojo turco, una moneda de oro, un pedazo de piedra y algún objeto de color dorado a sus familiares.
"Una bolsita roja, de terciopelo, con un cordoncito dorado, y dentro de ella hay cinco elementos: salud, abundancia, prosperidad, amor y gratitud", contó la sobrina del Cártel de Medellín, Laura Escobar.

Un unicornio para su hija
Durante las fiestas de Navidad, Pablo Escobar le quiso regalar a su hija un caballo, pero no cualquiera, sino uno que pareciera unicornio.
Según versiones periodísticas de medios locales, el capo mandó a que al caballo le colocaran un cuerno en la frente y alas elaboradas con papel. Desafortunadamente, se reportó la muerte del animal debido a infecciones que sufrió por los objetos que le fueron incrustados.
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