El "testigo estrella" de la Fiscalía en el juicio en Nueva York del exsecretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, por narcotráfico, declaró haber preparado una entrega de 5 millones de dólares para el acusado, quien finalmente decidió no subir al estrado para ser interrogado.
El acusado tiene derecho a testificar pero no la obligación de hacerlo, le recordó este lunes el juez Brian Cogan en la Corte Federal de Brooklyn, después de que la defensa había dejado el pasado miércoles la puerta abierta a que el funcionario mexicano de más alto nivel que se sienta en un banquillo en Estados Unidos saliera a defenderse.
El "Rey" Zambada dijo en el juicio del jefe del Cartel de Sinaloa, Joaquín "El Chapo" Guzmán, en 2018 que había entregado a García Luna entre seis y ocho millones de dólares en sobornos entre 2005 y 2007.
Pero este lunes habló de cinco millones en dos entregas en el espacio de tres semanas a finales de 2006, a través del abogado Óscar Paredes, asesinado en 2010, que colaboraba con su hermano Ismael "Mayo" Zambada.
Dos entregas
Tres y dos millones de dólares respectivamente entregados al entonces director de la Agencia Federal de Investigación (AFI), en el restaurante Champs Elysées del Distrito Federal, precisó el testigo que fue el responsable del cartel en la capital mexicana, y en particular en el aeropuerto, uno de los mayores coladeros de la droga procedente de Colombia, pero también de Perú, Ecuador y Bolivia con destino al mercado estadounidense.
Era importante mantener "relaciones con funcionarios al máximo nivel" del gobierno mexicano para "sentirse seguro en el movimiento de la cocaína", dijo el Rey, contable de profesión y compositor de canciones en su tiempo libre.
Detenido en 2008 y extraditado a Estados Unidos en 2012, "Rey" Zambada condenado a 12 años de cárcel y una multa de 3 millones de dólares, está libre desde el 26 de marzo de 2019, 13 días después de conocer su sentencia.
Acorralar al 'testigo estrella'
La defensa del que fue secretario de Seguridad Pública en el Gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) trató de acorralar al testigo que reconoció que quería ser extraditado a Estados Unidos en vez de ser juzgado en México y que desde el primer momento colaboró con las autoridades de este país para reducir su pena.
Le recordó que en los "10 o 12 encuentros" que tuvo con la fiscalía en 2012, nunca mencionó a García Luna. Solo lo hizo el 26 de julio de 2013.
"No recuerdo cuándo fue la primera vez que lo mencioné", dijo el exnarcotraficante, a lo que respondió el abogado que sin embargo recordaba "hechos que ocurrieron hace 15 años".
La estrategia de la defensa liderada por el abogado César de Castro -pagado por el gobierno estadounidense- es tratar de descalificar a los testigos que presenta la fiscalía, la mayoría antiguos narcotraficantes que han colaborado con la justicia para rebajar las condenas y recibir residencia para ellos y sus familias en Estados Unidos.
El interrogatorio del testigo proseguirá este martes durante parte de la mañana. La fiscalía volverá a convocar a un testigo anterior, el agente especial George Dietz, que interrogó a García Luna cuando fue detenido en Dallas (Texas) en diciembre de 2019, para aclarar algunos puntos, así como a otros tres en interrogatorios breves. La defensa anunció que presentará el suyo tras un cambio de opinión.
El miércoles podrían realizarse los alegatos finales antes de que los 12 miembros del jurado se retiren a deliberar sobre la culpabilidad o no del acusado de todos o de alguno de los cinco cargos que se le imputan, cuatro de ellos relacionados con tráfico de cocaína y un quinto de mentir en la solicitud de la nacionalidad estadounidense en 2018. Para ser declarado culpable tiene que haber unanimidad.
"Narcoestado"
A lo largo de tres semanas de juicio, las revelaciones de 26 testigos presentados por la Fiscalía en la Corte han descrito cómo el narcotráfico penetró las fuerzas de seguridad de México y actuó en connivencia con autoridades nacionales y locales, así como con las jerarquías aduaneras en puertos y aeropuertos.
"Independientemente de lo que pase con García Luna, en este juicio he aprendido dos cosas, una peor que la otra: que México es un narcoestado y que la Fiscalía estadounidense no tiene el menor escrúpulo para sacar adelante sus casos" apoyados en testigos que han visto reducidas sus condenas tras su colaboración con la justicia, declaró Peniley Ramírez, autora del libro "Los millonarios de la guerra" contra el narcotráfico durante el sexenio de gobierno de Calderón.
