La hondureña Carol Castro relató al portal Pie de Página que dejó Puerto Cortés, a unos 650 kilómetros de Tapachula, en el Estado de Chiapas. La hondureña es una más que buscó "el sueño americano" en Estados Unidos, sin embargo, los robos, asaltos y violaciones que han sufrido los migrantes al cruzar México la obligaron a quedarse.

En este poblado fronterizo chiapaneco emprendió su propio negocio que promueve la activación física.

"Intenté dos veces irme a Estados Unidos, pero no me fue bien y dije: ‘si en Honduras sobrevivía, ¿por qué aquí en Tapachula no la voy a hacer? Aquí está tranquilo, andas por todos lados y no hemos tenido problemas’”, relató.

La porteña explicó que el pole dance es un ejercicio que permite quemar calorías, se trabaja todo el cuerpo; sin embargo, aún hay prejuicios en la sociedad tapachulteca, especialmente en algunas mujeres.

"La escuela inició en 2021", contó la hondureña. Tapachula dijo que le ha ofrecido las oportunidades de rentar una casa, que sus hijos asistan a las escuelas y emprender su negocio de pole dance.

Otras historias

Otros hondureños, en busca de oportunidades, se encuentran en una situación no tan buena como la de Carol, pero dicen que persisten y continúan su ruta, mientras que otros eligen quedarse en Chiapas al considerar que alcanzar el sueño americano es una tarea difícil.

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) publica algunos relatos y también detalla que hay un aumento de familias en la ruta que conecta la costa sur con el centro de México, desencadenando así una nueva emergencia humanitaria.

"Ando con toda mi familia; somos siete: cinco niños, mi pareja y yo. Venimos caminando en una caravana desde Tapachula, pero nos hemos enfermado y nos hemos quedado sin dinero. Una de mis niñas está con fiebre, vómito y diarrea. Yo también tengo tres días de estar con fiebre", relata Josefina Aguirre, una hondureña que busca oportunidades en otro país que no encontró en Honduras.

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Josefina Aguirre y su familia en México. Foto: Médicos Sin Fronteras (MSF).

A veces dormimos en el parque central de Arriaga donde no hay techo y hace mucho viento por la noche. Mi hija me dice que nos regresemos, pero yo quiero que crezcan en un lugar más tranquilo, con mejores oportunidades”.

Einer, Norma y Muñeca

“Queremos llegar a Estados Unidos. Vamos en grupo porque es mejor, más seguro. Lo más difícil ha sido conseguir agua y comida. Nos ha tocado caminar mucho, hasta 12 horas. Con la perrita (Muñeca), ha sido complicado porque ella se cansa por el sol y a veces no la quieren subir a los autobuses.

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Einer, Norma y Muñeca, los tres han recorrido cientos de kilómetros con la mirada puesta en Estados Unidos. Foto Médicos Sin Frontera.

La hemos tenido que cargar en algunos momentos. Pero seguiremos con ella porque la tenemos desde que nació. Entre los tres nos apoyamos para salir adelante. Ella nos da la fuerza”.

La comunidad hondureña en Tapachula es cada vez más visible y algunos han logrado insertarse en la economía local. 

Ante la avalancha de migrantes en las fronteras de México, Estados Unidos decidió cerrar las puertas y niega el paso a los vehículos procedentes de México y personas que tratan de cruzar la frontera por el puente internacional que une Piedras Negras, en Coahuila, y Eagle Pass, en Texas. 

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