5 Sep. 2022
Hay sufrimientos que se sienten hasta físicamente, cuando escuchás, “me duele hasta el alma o el corazón,” sí, físicamente sentís dolor también

Somos seres integrales que formamos parte de una sociedad por lo que es inevitable enfrentarnos a situaciones adversas externas aparte de las internas.
Estamos expuestos al dolor ya sea por motivos personales, laborales, de país o mundiales, y esto no lo podemos controlar. Lo que sí podemos controlar es hasta cuanto me afectará el sufrimiento que me causa lo ocurrido.
Para esto debemos aprender a sufrir a brazos abiertos, permitiendo ese sentimiento de tristeza y desesperanza entrar y salir completo en el tiempo que necesite.
Si intentamos detenerlo o controlarlo solo se embotellará y saldrá más adelante de la peor forma.
Hay sufrimientos que se sienten hasta físicamente, cuando escuchás, “me duele hasta el alma o el corazón” sí, físicamente sentís dolor también, y eso pasa cuando es muy fuerte el impacto y/o muy prolongado y ya el sufrimiento se convierte en dolor emocional.
El propósito es evitar llegar al dolor emocional y dejar que el sufrimiento nos deje un crecimiento, superación y una lección para que haya valido la pena y podamos más adelante volver a ese momento y regresar al presente sanos. Lográ encontrar aceptación.
Neurológicamente, al enfrentar un momento de dolor, en nuestro cerebro se activan varios mecanismos y si no los afrontamos y superamos pronto, a nivel físico comenzaremos a sentir sus efectos.
Si el cerebro sufre, sufre todo el cuerpo. Cuando venga un dolor inevitable, agárralo de frente, con todo, sufrirlo el tiempo y de la forma necesaria, dejando las emociones expresarse completamente y si aún así sentís que no salís, buscá ayuda profesional. Porque la transición del sufrimiento a la paz es indispensable para tu vida interior y salud mental.
Para conmemorar esa gran gesta —una de las más importantes de nuestra historia—, celebramos hoy, como cada año, el Día del Trabajador Hondureño.
La escritura de Sergio Pitol es un ejemplo de cómo el conocimiento, la creatividad y la imaginación se juntan en la gran literatura.
El Día Internacional del Arte no es motivo de fiesta para los creadores hondureños: es una jornada de reflexión y, por qué no, de tristeza.
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