El Centro de Estudio para la Democracia (Cespad) rompió el silencio. Ante las acusaciones de estar involucrado en una conspiración para desestabilizar el proceso electoral. Su director ejecutivo, Gustavo Irías, respondió con un pronunciamiento: “No somos conspiradores, sólo apostamos por elecciones transparentes, legítimas y justas”.
El texto, publicado el 3 de noviembre, subraya que el centro no mantiene relaciones con ningún partido político ni con sus líderes, y que su labor se ha caracterizado por la crítica constructiva y el análisis técnico.
“Durante 14 años hemos condenado golpes de Estado, fraudes y la autocracia electoral”, sostuvo Irías, en referencia al papel histórico del Cespad en la defensa de la democracia hondureña.
El Cespad ha sido también una de las organizaciones que más ha promovido la instalación en el país de la Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (CICIH).
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Cespad y el monitoreo técnico del proceso electoral
El pronunciamiento detalla que el Cespad desarrolló un monitoreo preelectoral similar al que realizó en 2013, 2017 y 2021, con el objetivo de identificar avances, debilidades y desafíos en la organización de los comicios.
Hasta la fecha, el centro ha publicado cuatro informes clave sobre el proceso rumbo a las elecciones generales del 30 de noviembre:
- Primer informe (junio): alertó sobre fallas institucionales en el CNE, debilidad en la fiscalización del financiamiento político y un repunte de la violencia electoral.
- Segundo informe (agosto): recomendó medidas urgentes en logística, capacitación, depuración del padrón y control de gasto político.
- Tercer informe (septiembre): reconoció avances en contratos estratégicos como el TREP y la auditoría externa, pero señaló retrasos en reglamentos y comunicación.
- Cuarto informe (octubre): destacó avances en impresión de materiales y cronograma, aunque advirtió que la falta de conectividad en 1,700 centros de votación podría afectar la transparencia.
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Un llamado a evitar otra crisis política
El Cespad sostuvo desde julio que Honduras atraviesa un momento crítico que podría desembocar en lo que llama un “empate catastrófico”.
Este es un estancamiento político entre bloques antagónicos incapaces de alcanzar acuerdos.
La organización insiste en que la única salida viable es el diálogo multipartidario y la negociación de un pacto político mínimo que asegure elecciones pacíficas y legítimas.
“Ni las constituciones ni las leyes bastan para resolver crisis de legitimidad; es necesaria la voluntad de los liderazgos políticos”, recuerda Irías, citando al politólogo Adam Przeworski.
El Cespad advierte que resolver la crisis por la vía judicial o mediante mayorías impuestas solo profundizaría la división, poniendo en riesgo la estabilidad nacional.
Observación electoral sin sesgo
De cara a los comicios, el Cespad implementará una misión de observación electoral ciudadana junto a la Plataforma Juvenil Electoral (PJE).
Serán desplegados 110 observadores nacionales y 44 internacionales, informó la organización de sociedad civil.
Estos observadores reportarán incidencias en tiempo real a través de una aplicación móvil para elaborar mapas de riesgo y emitir alertas tempranas.
La organización enfatiza que no realizará encuestas de intención de voto, conteos rápidos ni sondeos a boca de urna.
Aseguran que no tienen herramientas para declarar un ganador o alegar fraude. "Nuestra única fuente de resultados será el CNE”, aclara el documento.
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Defensa de la transparencia y la democracia
Al cierre de su pronunciamiento, el Cespad llama a la responsabilidad democrática de los partidos y a la ciudadanía para salvaguardar el proceso electoral.
“Seguiremos observando y analizando con independencia, como lo hemos hecho durante más de una década”, afirma Irías.
Con esa declaración, el Cespad no sólo desmiente los señalamientos, sino que reafirma su papel como observador técnico y defensor de elecciones limpias, en un país donde la legitimidad democrática sigue siendo una tarea pendiente.
