Durante la misa de este domingo 5 de octubre en la Basílica Menor de Suyapa, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga instó a limpiar la política y a ponerla al servicio del bien común, en el contexto de las elecciones generales del 30 de noviembre en Honduras.

"La política es una actividad noble, nos dice el Concilio. Es el camino democrático y limpio para llegar al poder, para servir, para amar, para el bien común", expresó durante la homilía.

El religioso advirtió que cuando la política se convierte en un espacio de intereses personales, manipulación o corrupción, "es la morera que hay que plantar en el mar". Esto en alusión a una enseñanza de Jesús, donde manifestó que si se actúa con fe puede replantarse una morera en el mar, pero sin ella todo es imposible.

El religioso acudió a esa metáfora para invitar a erradicar prácticas que bloquean la justicia, la transparencia y el desarrollo del país.

El cardenal pide erradicar las "moreras" que frenan el desarrollo

El prelado subrayó que la política debe enfocarse en servir al pueblo y no en satisfacer ambiciones egoístas.

Señaló que las instituciones y prácticas que alienan a la sociedad y frenan el progreso deben ser transformadas o eliminadas.

"¿Cuántas moreras hay hoy en toda la conmoción política que se está viviendo? ¿Por qué no las arrancamos de raíz y las plantamos en el mar? Para que surja lo verdadero, lo bueno, lo justo, lo amable que es el plan de Dios", argumentó, tras lo cual hizo un llamado a líderes y ciudadanos a reflexionar sobre la ética en el poder.

Destacó que los funcionarios deben actuar como "pobres siervos", cumpliendo sus responsabilidades sin esperar reconocimiento, y asumir la política como un servicio al bien común, no como un instrumento de maniobras sucias o de acumulación de poder.

Fe y confianza como guía política

El cardenal relacionó la política con la fe: confiar en Dios permite superar el miedo, actuar con integridad y construir un futuro esperanzador.

"Jesús viene a decirnos a sus discípulos que necesitamos considerarnos como pobres siervos sin pretensiones en un mundo de soberbia, en un mundo de búsqueda de reconocimientos y poder", añadió.

Su mensaje cobra relevancia en un contexto hondureño marcado por el desencanto, la polarización y los cuestionamientos sobre la transparencia en la gestión pública. Rodríguez insistió en que solo mediante valores, ética y servicio genuino la política puede cumplir su función de construir un país más justo y solidario.

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