La República Federal de Centroamérica se constituyó con gran parte de los territorios o provincias que hasta 1821 formaban la Capitanía General de Guatemala, mismos que pertenecieron a la Corona de España.

No obstante, tres factores influyeron principalmente en el fracaso de la Federación; los problemas económicos eran evidentes sumado la falta de consensos políticos y religiosos que agravaron la integración.

Luego de la proclamación de independencia, el 15 de septiembre de 1821, las provincias pasaron a formar parte del Imperio Mexicano hasta 1823.

El 1 de julio de 1823, la Asamblea Constituyente, bajo la presidencia del presbítero José Matías Delgado, declaró la independencia definitiva de las provincias de España, de México y de toda otra nación. Poniendo en vigencia temporalmente la Constitución de Cádiz.

Al mismo tiempo, la Asamblea Nacional Constituyente decretó una bandera y un escudo para el nuevo Estado, y nombró una junta de gobierno provisional de tres miembros y en octubre de 1823 fue reemplazada por otra, que gobernó hasta 1825.

Constitución Federal

Con la creación de una Constitución Federal, el 22 de noviembre de 1824, quedó sustituido el nombre de provincias por el de estados, además se cambió el nombre del país.

Las Provincias Unidas del Centro de América pasaron a llamarse, entonces, República Federal de Centroamérica.

La Federación quedó conformada por Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, años después se formó el estado de Los Altos, territorio del occidente de Guatemala y parte del actual Soconusco de Chiapas, en el sur de México.

Constitución de la República Federal de Centroamérica. Foto: Universidad Centroamericana / Archivo

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Organización política y gubernamental

Su capital fue la Ciudad de Guatemala, hasta 1834; después Sonsonate, por un periodo corto y, por último, San Salvador, de 1834 a 1839.

Según la esa constitución, cada Estado tendría un gobierno dividido en tres poderes, siendo libres e independientes en su gestión y administración interior.

Como se menciona en el libro Historia de Honduras de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, “la representación ante el Congreso Federal se debía escoger en una proporción de uno (diputado) por cada 30 mil habitantes”.

Además, un senado compuesto por dos delegados de cada Estado; su función era ratificar los anteproyectos de ley.

Palacio Nacional de la Capitanía General de Guatemala, lugar donde se firmó el Acta de Independencia. Foto: Shutterstock / Licencias, Archivo

Fracaso de la Federación

La Federación nació con graves dificultades; la renta era escasa, la República requería de recursos para hacer frente a los gastos de defensa, mantener la integridad del territorio y controlar el peligro de guerra civil.

Denis Portillo, investigador del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, explicó a tunota.com que “la gran dificultad de la Federación Centroamericana consistió en hacer funcionar en armonía un poder federal radicado en Guatemala (presidencia) con cinco poderes estatales (jefes de Estado)”.

Sumado a que el gobierno federal representado por las cámaras de diputados y senadores en realidad se adecuó a las necesidades de las oligarquías conservadoras del momento.

Problemas económicos

El caos financiero acompañó la constitución de la República, por lo que inicia con un poder débil y en crisis permanente, cuya existencia administrativa dependía de préstamos, que en una década endeudaron al país en más de 50%.

Don José Arce, elegido presidente de la Federación en 1825, quiso fortalecer el Ejército y ordenar las finanzas, pero fracasó en su intento.   

“La gran dificultad del Estado federal en conseguir apoyo económico especialmente de las oligarquías conservadoras durante los periodos de gobierno de Francisco Morazán” era evidente, explicó Portillo.

Falta de intercambio comercial

La falta de intercambio económico y la casi ausencia de vías de comunicación, el irregular poblamiento de las regiones, el sistema de aduanas ineficiente, que funcionaba internamente pero no hacia el exterior.

La supervivencia de la economía de subsistencia (ganadería) lo que provocaba una falta de rubros agrícolas de exportación significativos.

El imperio español nunca estableció comercio o interdependencia económica o comercial alguna entre las diferentes provincias centroamericanas.

El historiador Edgar Soriano comentó a tunota.com que “las ciudades y las vías en ese tiempo tenían una dinámica bastante autónoma, había problemas de comunicación, escasas carreteras”.

Además no se establecieron intereses comunes intrarregionales, las comunicaciones se desarrollaron fundamentalmente hacia los puertos de embarque, sumado a que la Corona mantenía el monopolio del comercio.

La falta de un sentido de integración por parte de cada uno de los estados, se hizo visible en la inconsistencia de la legislación federal, que lejos de incentivar la estructura regional, incentivó las estructuras de poder locales.

La desigualdad existente entre Guatemala y el resto de Centroamérica en lo referente a desarrollo era evidente. Las marcadas diferencias de poder entre las distintas facciones socioeconómicas y con un deficiente sistema tributario que además perjudicaba a los indígenas.

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Los poderes locales no querían integrarse a tributar a una nación grande que tuviese la capital en Guatemala.

Un fragmento del libro Historia de Honduras cita: “Todos temían a Guatemala y pocos estaba dispuestos a ceder su poder al gobierno central”.

Poder eclesiástico

En oposición al proyecto federal de los liberales se encontraban los conservadores, los representantes españoles de la Iglesia católica y los grandes latifundistas de las aristocracias regionales.

Portillo dijo que “Morazán aplicó en su gestión un pensamiento progresista, lo que asestó un duro golpe a los conservadores especialmente en Guatemala”.

Además, se despojó al clero conservador de sus privilegios, y redujo su poder económico y religioso, “por lo que estas clases empezaron a socavar las bases de la República Federal en menoscabo de los Estados regionales como actualmente tenemos” , aseguró.

Mientras, Soriano aseveró que “si la iglesia cedía frente la política liberal, eso significaba que iba ir perdiendo control paulatinamente de la política civil e iba ver menguado su poderío cultural, social y económico”.

Las guerras, un obstáculo de la integración

La unidad de la República Federal de Centroamérica cada vez más parecía difícil. Tres guerras fueron el reflejo de la dificultad para llegar a acuerdos.

Entre 1829 y 1838 la Federación estuvo al mando del liderazgo del general Francisco Morazán.

La figura de Morazán creó siempre enfrentamiento entre liberales y conservadores. Estatua de Francisco Morazán en el Parque Central de Tegucigalpa. Foto: AFP / Archivo

En 1837, una epidemia de cólera afectó a la sociedad de esa federación, provocó perturbaciones en las actividades productivas y agudizó la crisis fiscal en el comercio. Esto dio como resultado la sublevación indígena y la anarquía.

Según Soriano, los grupos de indígenas tenían temor de que sus tierras fueran usurpadas, por tal razón, los levantamientos en la época de la Federación fueron frecuentes.

Entre 1830 y 1840 las tropas lucharon contra el levantamiento armado. En 1837 Rafael Carrera se rebeló y tomó el poder en el Estado de Guatemala y su éxito produjo estallidos similares en el resto de la federación y Gálvez se vio obligado a renunciar.

Se gestó un periodo conservador que duraría alrededor de tres décadas. Morazán huyó a El Salvador y luego salió de Centroamérica.

“En el periodo Federal no hubo ni tan solo un momento de paz y tranquilidad, siempre había levantamientos, las guerras eran frecuentes, eso debilitaba la posibilidad de consolidar el proyecto”, señaló Soriano.

Cinco presidentes gobernaron en la República Federal de Centroamérica. Diseño: Alejandra Aguilar / tunota.com

Errores que llevaron al fracaso

Juan Ramón Martínez, historiador y coordinador de la celebración del Bicentenario de Independencia, explicó que los que lideraban la federación cometieron dos errores que no permitieron el éxito de la integración.

“El primero es que creyeron que podían crear la República Federal y después los estados. En la declaración de independencia de 1823, intentaron rectificar el error, pero ya era muy tarde”, añadió.

Un segundo error fue “el fruto de la incultura política de la mayoría de los líderes, excepto José Cecilio del Valle, que tenía mucha claridad de esto, el decir que estaban preparados, pero poco conocían el sistema federal estadounidense”, agregó Martínez.

Mientras allá (Estados Unidos) el Estado precede a la federación, en Centroamérica es la federación que antecede al estado”, acotó.

Tampoco habían estudiado la Constitución de Cádiz y tenían sólo un reflejo del esplendor de las ideas globales de la revolución francesa.

"Por ellos las dificultades, las disputas entre ciudades que ahora nos parece inexplicables, eran en el fondo su oposición al centralismo guatemalteco", añadió.

Separación de los Estados

En medio de una época inestable, en donde los criollos liberales apoyaban un sistema republicado y los conservadores defendían el absolutismo español, se inicia la separación de la República Federal de Centroamérica.

“Pero la unificación fue un espejismo, más bien reflejo de una posición común sostenida por diversas familias rivales contra pueblos y no un sentimiento de comunidad nacional”, cita el libro Historia de Honduras.

Nicaragua fue el primer país en separarse, en 1838; Honduras abandonó la federación en octubre de ese mismo año y un mes después Costa Rica.

En 1839 se separó Guatemala, bajo el gobierno de Rafael Carrera, absorbiendo al Estado de Los Altos. En 1841, El Salvador reafirma su independencia.  

La creación de una federación sin un plan político, económico y social hizo imposible la integración de los Estados.

200 años después de la independencia, los ideales de una nación unida siguen sin consolidarse, los países de Centroamérica continúan con problemas sociales, económicos y políticos estructurales que los mantienen en el subdesarrollo.