Algunas personas desconectan algunos electrodomésticos cuando no los utilizan con la idea de ahorrar energía o evitar riesgos eléctricos.

Sin embargo, especialistas advierten que aplicar esta práctica a todos los equipos del hogar no siempre resulta conveniente, especialmente cuando se trata de la nevera.

Los electrodomésticos surgieron para facilitar las tareas domésticas y hacer más cómoda la vida diaria.

Aparatos como la lavadora, el microondas o el refrigerador permiten cocinar, limpiar o conservar alimentos de forma más rápida y eficiente.

En algunos hogares, las personas desconectan la nevera durante la noche con el objetivo de reducir el consumo de electricidad. No obstante, expertos señalan que esta acción podría generar el efecto contrario.

Cuando alguien apaga el refrigerador y luego lo vuelve a encender, el sistema de refrigeración necesita trabajar con mayor intensidad para recuperar la temperatura adecuada en su interior. En ese proceso, el compresor debe esforzarse más para enfriar nuevamente todo el espacio.

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Ese esfuerzo adicional puede aumentar el consumo de energía y, con el tiempo, provocar un desgaste prematuro del equipo.

La experta Mirang Won, de LG Electronics, explicó, según declaraciones citadas por El Heraldo de Colombia, que desconectar la nevera durante la noche no genera un ahorro real de electricidad.

Por el contrario, el aparato puede terminar utilizando más energía cuando intenta restablecer el frío.

¿Qué pasa cuando se desconecta el refrigerador?

Won detalló que el refrigerador no funciona de manera continua. El motor se activa únicamente cuando detecta que la temperatura interna aumenta. Luego, el compresor se apaga cuando el equipo alcanza nuevamente el nivel adecuado de enfriamiento.

Refrigeradora
El compresor del refrigerador trabaja más al volver a enfriar cuando se conecta nuevamente.

Los refrigeradores modernos operan con este sistema automático gracias a sus termostatos. Ese mecanismo mantiene el equilibrio entre el enfriamiento y el consumo de energía.

Cuando alguien desconecta el aparato, ese equilibrio se rompe y el motor necesita trabajar con mayor intensidad al reiniciar el sistema. Esta situación puede reducir la eficiencia del equipo y acelerar el desgaste del sistema de refrigeración.

Aumento de energía

Los especialistas también advierten que la nevera y el congelador pueden representar cerca del 30 % del consumo eléctrico de un hogar. Por esa razón, recomiendan utilizarlos correctamente y evitar apagarlos, salvo en situaciones realmente necesarias.

Además del posible aumento en el gasto de energía, apagar el refrigerador puede afectar la seguridad de los alimentos. Cuando el aparato permanece desconectado, los productos almacenados pueden alcanzar temperaturas poco seguras para su conservación.

Esto ocurre especialmente con carnes, lácteos y otros alimentos perecederos, que necesitan mantenerse a bajas temperaturas. Si la cadena de frío se interrumpe, las bacterias pueden multiplicarse con mayor facilidad y provocar el deterioro de los alimentos.

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