El pediatra Carlos Bada alertó a madres y padres sobre los riesgos de purgar o desparasitar a bebés sin una evaluación médica previa, una práctica común en muchas familias hondureñas que puede causar daños en la salud de los menores.
El especialista explicó que muchas personas llegan a consulta con la intención de pedir “el mejor antiparasitario” para sus hijos. Pero aclaró que no todos los niños necesitan ese tratamiento.
Además, ningún padre debe administrarlo solo por costumbre, recomendación familiar o información vista en redes sociales.
Bada señaló que los antiparasitarios no actúan como una vacuna. Es decir, eliminan parásitos si el niño los tiene en ese momento, pero no ofrecen protección durante semanas o meses contra futuras infecciones.
En qué casos se puede desparacitar a un bebé
El médico indicó que una desparasitación solo debe considerarse cuando el menor presenta síntomas persistentes, como dolor abdominal por varios días, diarrea o pérdida del apetito.
En esos casos, el pediatra puede solicitar un examen de heces para confirmar una parasitosis y recetar el tratamiento adecuado.
Especialistas advierten que purgar a un bebé sin indicación médica puede alterar su microbiota o flora intestinal; importante para la digestión y la salud general.
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También puede provocar efectos secundarios como vómitos, diarrea u otras complicaciones, especialmente en niños pequeños.
Todo es con recomendación de un pediatra
La Organización Mundial de la Salud recomienda la desparasitación preventiva en zonas donde existe una alta carga parasitaria. Pero en población infantil en edad preescolar y escolar.
Sin embargo, esa recomendación aplica como medida de salud pública en áreas endémicas y no sustituye la evaluación individual de un pediatra.
La OPS señala que las infecciones por geohelmintos afectan con mayor frecuencia a comunidades con problemas de saneamiento básico y acceso limitado a agua potable.
Honduras figura entre los países de la región con presencia de estas infecciones, por lo que la prevención debe enfocarse también en higiene, agua segura y correcta manipulación de alimentos.
Riesgo en menores de dos años
En el caso de bebés y niños menores de dos años, la automedicación representa un riesgo mayor.
El pediatra recomendó a los padres prevenir el contagio con medidas sencillas: lavado de manos antes de comer y después de ir al baño, consumo de agua potable, buena cocción de los alimentos y lavado adecuado de frutas y verduras.
El especialista insistió en que los padres no deben dar tratamientos a bebés o niños pequeños por consejos de amistades, familiares o videos en internet.
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