1 Sep. 2026
¿Te sientes estancado? Descubre cómo identificar a tu saboteador interno, cuestionar sus mensajes y recuperar el impulso para avanzar sin miedo.

¿Te sientes estancado? ¿Tienes ideas, sueños o proyectos, pero por alguna razón no das el siguiente paso?
Si te identificas con esto, quizá no sea falta de capacidad, de talento o incluso de oportunidades. Puede ser que hayas aprendido a escuchar demasiado a una voz interna que, justo cuando estás a punto de avanzar, comienza a decirte:
“Es muy difícil.”
“No lo voy a lograr.”
“No soy capaz.”
“¿Y si fracaso?”
“Mejor me quedo como estoy.”
A esa voz podemos llamarla nuestro saboteador interno.
Pero ¿de dónde viene?
A lo largo de nuestra vida acumulamos experiencias, mensajes y aprendizajes que influyen en la manera en que nos vemos a nosotros mismos. Los errores que cometimos, las veces que algo no salió como esperábamos, las críticas que recibimos o incluso aquellos mensajes que escuchamos desde pequeños acerca de nuestro valor, nuestras capacidades o nuestras habilidades pueden convertirse, con el tiempo, en creencias que repetimos sin cuestionarlas.
Y ahí está el problema: cuando repetimos un pensamiento durante mucho tiempo, podemos terminar tratándolo como si fuera una verdad.
“Fallé una vez” puede convertirse en “soy un fracaso”.
“Esto me cuesta” puede transformarse en “no soy capaz”.
Y “tengo miedo” puede terminar convenciéndonos de “mejor no lo intento”.
Pero un pensamiento no es necesariamente un hecho.
Por eso quiero compartirte un ejercicio que puede ayudarte a comenzar a tomar distancia de esa voz.
Toma lápiz y papel. Cierra los ojos por unos segundos y piensa en esa voz que aparece cuando quieres hacer algo nuevo, tomar una decisión o salir de tu zona de comodidad.
¿Cómo sería tu saboteador si fuera un personaje?
Ponle forma.
¿Cómo se ve? ¿Es alto, bajo, flaco, gordo, desgarbado? ¿Cómo está vestido? ¿Qué expresión tiene? ¿Cómo habla? Incluso puedes ponerle un nombre.
Ahora identifica sus frases favoritas:
“No puedes.”
“Vas a fallar.”
“No estás preparado.”
“Qué miedo.”
Este ejercicio utiliza un principio conocido como externalización, asociado, entre otros enfoques, con la terapia narrativa. Al representar el problema como algo separado de nosotros, podemos observarlo con mayor distancia, cuestionar lo que nos dice y reconocer que nosotros no somos ese pensamiento.
La próxima vez que tu saboteador aparezca, en lugar de obedecerlo automáticamente, hazte tres preguntas:
¿Esto que me está diciendo es un hecho o es un pensamiento?
¿Qué evidencia tengo de que realmente es verdad?
¿Qué haría hoy si no dejara que esta voz decidiera por mí?
Porque tu saboteador probablemente volverá a aparecer. El objetivo no es necesariamente hacerlo desaparecer, sino aprender a reconocerlo para que deje de tomar decisiones por ti.
Puedes escucharlo y, aun así, avanzar.
Y quizá ahí comienza una de las transformaciones más importantes: cuando dejas de creer automáticamente todo lo que piensas y empiezas a elegir conscientemente qué historia quieres seguir contándote sobre ti mismo.
¿Te sientes estancado? Descubre cómo identificar a tu saboteador interno, cuestionar sus mensajes y recuperar el impulso para avanzar sin miedo.
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