Chelato Uclés, eterno entrenador del fútbol hondureño, falleció el miércoles (28.04.2021) en Tegucigalpa, dejando un legado imborrable en la historia del fútbol de Honduras, entre ellos, la histórica clasificación y participación de la Selección de Honduras en el Mundial de España 82.
Un 21 de junio de 1982, Chelato Uclés se dio cuenta que sería eterno. Minutos antes de debutar ante el anfitrión España en el estadio Luis Casanova de Valencia (hoy Mestalla), el entrenador cambió las reglas del camerino y para acabar con los nervios de sus jugadores, escribió una frase en la pizarra que cambió la historia para siempre.
"En 90 minutos, el mundo hablará de nosotros", escribió Chelato y el resto es historia. La ansiedad del novato equipo hondureño, que aquella noche el mundo creía sería goleado, se acabó y salieron al campo a dar el conocido como "Hondurazo", un empate a uno que nadie quería creer.
Chelato, maestro y padre
Según relatos que nos dejan la experiencia, las entrevistas y las charlas en tardes de fútbol, Chelato Uclés fue más que un entrenador de fútbol para aquella generación de 1982. De hecho, muchos lo consideraban maestro y padre.
Porque las labores de Uclés con aquellos jugadores iba más allá del campo de fútbol. A muchos les platicaba de literatura, letras, y educación, de hecho, Chelato llevó a su equipo a la Ópera de Valencia, al teatro. Siempre trató de inculcarles como nutrir al ser humano.
De manera paterna, Chelato, pese a sus polémicas mediáticas, también fue un consejero para muchos jugadores, no solo de aquella selección, sino de muchos otros futbolistas.
"Se nos fue más que un entrenador, sino también un padre, amigo y consejero", dijo a la HRN, Jaime Villegas, capitán de aquella selección hondureña. "Honduras pierde al mejor entrenador de fútbol en toda su historia", catalogó.
