Honduras necesita una reforma eléctrica real, no solo una nueva ley. Esa es la principal conclusión del análisis de Sendas Think Tank, titulado Una ley más — o la reforma eléctrica que Honduras necesita, en el que la organización plantea una hoja de ruta para transformar el sistema eléctrico nacional.

Sendas Think Tank publicó este análisis independiente tras la presentación del anteproyecto de ley para modernizar el sector eléctrico ante el Congreso Nacional.

El documento fue elaborado en colaboración con la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey y especialistas sectoriales, e incorpora un proceso consultivo con especialistas y representantes del sector eléctrico hondureño.

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Según Sendas, el problema de fondo está en las pérdidas elevadas, la deuda creciente, la baja inversión y la débil gobernanza que mantienen atrapado al sistema eléctrico hondureño.

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En palabras sencillas, de acuerdo el análisis de Sendas, el país genera y compra energía, pero una parte importante no se factura, otra no se cobra, la ENEE acumula deuda y el servicio sigue fallando.

Impacto en hogares, empresas y desarrollo

El análisis señala que Honduras tiene un servicio caro y poco confiable. En 2025, un usuario promedio acumuló 165.5 horas sin luz, casi siete días completos, distribuidos en unas 82 interrupciones. Mientras tanto, el hondureño paga una tarifa similar a la de otros países de la región, pero recibe un servicio de menor calidad.

El informe también indica que el 38% de la energía disponible no se facturó en 2025, lo que representó más de 500 millones de dólares, equivalente al 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB). Además, el 63% de las pérdidas corresponde a hurto, fraude y errores de medición.

Uno de los nuevos elementos que desarrolla el documento es la concentración de esas pérdidas. La región noroccidente acumula el 60% de los kWh no facturados y Cortés representa el 41% del total nacional. Además, 37 de 183 circuitos concentran más de la mitad de los kWh no facturados.

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A esto se suma que la ENEE también enfrenta problemas de cobro. En mayo de 2026, la estatal reportó una mora acumulada de 756 millones de dólares; el 87% tenía más de 120 días de atraso. El propio Estado forma parte del problema, ya que el 26% de la mora más antigua corresponde a entidades autónomas, gobierno central y municipalidades.

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El impacto también llega a las finanzas públicas. La deuda de la ENEE superó los 4,500 millones de dólares en abril de 2026, equivalente al 11% del PIB. Sendas advierte que, si no se actúa, el déficit de la estatal podría seguir creciendo en los próximos años.

Sin embargo, el informe también abre una puerta positiva: si los recursos que hoy financian el desbalance de la ENEE se reorientaran a inversión pública, Honduras podría crecer alrededor de 4% hacia 2030.

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Competencia podría abrir paso a precios más bajos

Uno de los puntos más positivos del análisis es que Sendas plantea que la competencia puede ayudar a reducir costos. El documento explica que en Honduras los procesos competitivos han sido escasos y que muchas compras de energía terminaron en adjudicaciones directas.

Según el informe, cuando no hay licitaciones abiertas y transparentes, el país pierde la oportunidad de recibir mejores ofertas. En cambio, cuando varios actores compiten bajo reglas claras, el mercado puede revelar precios más bajos.

En esa misma línea, actores del sector eléctrico respaldan el proyecto de reforma del Ejecutivo y sostienen que, si todos compiten en igualdad de condiciones, sin privilegios y sin beneficios retroactivos, los precios de la energía podrían bajar hasta un 30%.

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Ese 30% no aparece como una cifra establecida por Sendas, sino como una postura del sector eléctrico. Sin embargo, el análisis sí respalda la lógica de fondo: más competencia, menos adjudicaciones directas y reglas iguales pueden ayudar a reducir los costos del sistema.

Sin privilegios ni beneficios retroactivos

Los actores del sector también plantean que la reforma debe avanzar sin privilegios y sin beneficios retroactivos. Esto significa que ninguna empresa o grupo debería recibir ventajas hacia atrás que rompan la igualdad de condiciones.

Además, consideran válido que los temas relacionados con equivalencias de permisos se resuelvan después, siempre que se haga pronto y de forma ordenada. Según esta postura, ese punto no debería detener el avance de la reforma principal.

También señalan que varios aspectos válidos del proyecto presentado por el diputado Adolfo Raquel ya fueron incorporados en la versión del Ejecutivo que se discute en el Congreso Nacional.

Reforma para ordenar la ENEE y sostener el cambio

Sendas plantea que el debate no debe reducirse a si la ENEE debe ser pública o privada. El informe indica que la propiedad puede ser pública, privada o mixta, pero lo decisivo es que el sistema funcione con eficiencia, inversión, transparencia y responsabilidad por resultados.

"Pública o privada, la ENEE seguirá fallando si el país no corrige los problemas que impiden que el sector eléctrico funcione", señala.

El documento también considera necesario separar la ENEE en tres empresas, como plantea el anteproyecto de reformas eléctricas, porque permitiría atender problemas distintos en cada área: gobernanza, reducción de pérdidas en distribución, contratación competitiva en generación e inversión planificada en transmisión.

Para Sendas, la reforma debe avanzar sobre cinco principios: gobernanza blindada frente a la interferencia política, solución financiera integral, continuidad del suministro sin sacrificar nueva inversión, promoción de la competencia y liderazgo político capaz de sostener el cambio.

El análisis también propone combatir el hurto de energía con un marco penal específico, procedimientos más ágiles, coordinación entre instituciones y sanciones efectivas.

Desde esta visión, la reforma eléctrica no solo busca ordenar la ENEE. También apunta a reducir pérdidas, atraer inversión, mejorar el servicio, abrir competencia y evitar que los hondureños sigan pagando las consecuencias de un sistema que no funciona bien.

"Sin un sistema eléctrico que funcione, Honduras seguirá financiando la crisis en lugar de financiar su desarrollo", concluye Sendas.

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