Todos tenemos comidas favoritas que también se posicionan en los primeros lugares como las preferidas a nivel mundial. Incluso, puede que no sean alimentos típicos de tu país, pero sin lugar a duda se han ganado un puesto importante en tu corazón y en tu estómago.

Cuando tenemos ese platillo frente a nosotros, existe un elemento clave que debe estar presente para que realmente sea el momento perfecto entre el platillo y tú.

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Es por ello que, en esta ocasión, mencionaré algunos de los acompañantes que destacan por sus inolvidables y notorios sabores.

También, les daré un par de datos curiosos y una que otra teoría que podría responder la gran incógnita ¿Por qué nos gustan tanto estos alimentos?

Miel de maple o miel de abeja

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Muchos disfrutamos de un desayuno natural, delicioso y balanceado y, ¿qué mejor manera de acompañarlo que con un elemento que nos endulce el día?

Es indudable que la miel no solo agrega dulzor a los alimentos, pero también muchas vitaminas y minerales que son de gran beneficio para nuestro organismo.

Por ejemplo: sirve como hidratante de las mucosas, lo cual ayuda a aliviar la tos y resequedad; también, es rica en antioxidantes, los cuales ayudan a mantener baja la presión arterial.

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Sus beneficios son innumerables, pero lo que lo hace irresistible además de su gran utilidad, es el tener una excusa para envolver a nuestros platillos en sus dulces elementos.

Salsa Kétchup o salsa de tomate

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Esta salsa roja que nos ha marcado desde pequeños tiene sus orígenes en China. Cuenta la leyenda que era usada como conservante de carne blanca y roja, pero a diferencia de la actual, no contenía en sus ingredientes el tomate.

Según científicos, esta clásica salsa es de los pocos alimentos que estimula los cinco gustos básicos: el salado, dulce, amargo y umami.

Este último sabor es el que hace que se te haga agua la boca, razón por la cual es un elemento gastronómico irresistible, haciendo imposible no agregarla a nuestra orden de papas fritas.

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Salsa picante

La salsa picante no puede faltar en unos buenos tacos, una deliciosa sopa o en un sabroso huevo estrellado.

Es por esta razón que todos los restaurantes tienen botes con salsa picante.

El proceso de adaptación a la salsa picante no es sencillo, va desde hacernos llorar hasta irritar el estómago, y es que a nivel fisiológico el chile tiene una sustancia activa llamada capsaicina, la cual estimula las neuronas sensoriales que regularmente están asociadas al dolor.

Una vez realizada la estimulación se liberan endorfinas que nos producen placer y, hace que desarrollemos un gusto adquirido pero adictivo por este fascinante elemento.

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Grasas

Muchos intentan dejarlas, otros nos negamos a no caer en el irresistible coqueteo de los alimentos fritos.

De acuerdo con varios científicos; las grasas activan en nuestro sistema digestivo a los receptores endocannabinoides, los cuales generan una reacción similar a la de la marihuana en nuestro cuerpo.

Esta nos hace sentir euforia, iniciando desde que nuestro paladar reconoce las grasas y envía señales al cerebro, incitando nuestro apetito. A ello le sumamos que el crujiente y la textura de los alimentos fritos genera relajación, ya que estimula los sentidos del gusto y audición.

Sin duda la comida frita es una combinación del uso de los sentidos estimulados para el agrado del ser humano.

La cocina no deja de sorprendernos, es un deleite para el ser humano y sus sentidos, pero también nos muestra que nuestro cuerpo, más allá de darnos placer genera una reacción química con nuestros alimentos.

DATO:

No te pierdas las recetas de la chef Laura en La Cocina del Cinco, todos los sábados a las 11:00 de la mañana por Canal 5.

Este es un artículo de la versión impresa de tunota. Lea más noticias relacionadas.

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