Las consecuencias acumuladas durante cuatro meses críticos de sequía extrema provocada por el fenómeno del 'super El Niño' han comenzado a pasar su factura en la salud pública de Honduras, especialmente en menores de edad.
En la emisión del foro Frente a Frente de este viernes 25 de septiembre de 2026 se reveló que los médicos pediatras en las emergencias de los hospitales públicos han vuelto a ingresar niños menores de dos años con cuadros severos de marasmo y kwashiorkor, patologías de desnutrición aguda que no se registraban en esas proporciones desde hace décadas.
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El debate reunió a cuatro destacados especialistas: el epidemiólogo y doctor en salud pública Manuel Sierra; el especialista en cambio climático César Quintanilla; el experto internacional en finanzas climáticas y exdirector del Fondo Verde para el Clima, Javier Manzanares; y el gerente general interino de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), Raúl Lanza.

Alarma epidemiológica
El balance epidemiológico presentado en el programa confirmó que la sequía prolongada dejó de ser un problema exclusivamente agropecuario o meteorológico para transformarse en una emergencia humanitaria y de nutrición infantil.
El doctor Manuel Sierra, docente e investigador en salud pública, encendió las alarmas al compartir los hallazgos discutidos recientemente con los especialistas de los centros asistenciales públicos del país.
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"Uno de los puntos preocupantes es que ya los pediatras están viendo dos formas de desnutrición en chiquillos menores de 5 años, especialmente en menores de 2 años: hace mucho tiempo que no mirábamos niños marasmáticos, que son niños que solo son piel y hueso con una deficiencia calórica salvaje, y la otra el kwashiorkor, que es el niño que por un déficit agudo de proteínas desarrolla edemas. Teníamos años de no ver esa situación en los hospitales públicos", reveló el médico.
Sierra enfatizó el daño irreversible que produce la desnutrición temprana cuando se sobrepasa la ventana biológica crucial del ser humano.
"Si usted sale con desnutrición, tiene un retraso mental leve solo por el hecho de tener cierto grado de desnutrición. Además, nacer desnutrido se paga un precio más adelante en enfermedad renal, diabetes y síndrome metabólico", advirtió el epidemiólogo.
¿Qué es el marasmo?
El marasmo ocurre cuando el niño no recibe suficiente energía y nutrientes durante un período importante. El organismo comienza a utilizar sus propias reservas de grasa y músculo para obtener energía.
El signo más característico es que el niño pierde mucha grasa y músculo y puede verse extremadamente delgado, con las costillas y huesos muy marcados.
¿Y el kwashiorkor?
El kwashiorkor también es una forma grave de desnutrición, pero se caracteriza especialmente por una deficiencia importante de proteínas.
Aquí ocurre algo que puede resultar engañoso: el niño puede verse hinchado en lugar de extremadamente delgado. Esto se debe a la acumulación de líquido en los tejidos, conocida como edema.
Pérdidas agrícolas y déficit de nutrientes
Por su parte, el especialista en cambio climático César Quintanilla aportó la radiografía cuantitativa del fenómeno, demostrando que el calentamiento en el océano Pacífico superó los récords históricos de 2015 al alcanzar una anomalía de +3.08 °C, impactando de lleno la seguridad alimentaria de más de dos millones de personas.
Al repasar las estadísticas de campo, Quintanilla detalló el nivel de devastación en los municipios rurales y su correlación directa con el deterioro nutricional de la niñez.
"En alimentos, la primera cosecha se quebró. Tenemos entre 1.8 y 2.2 millones de personas en crisis alimentaria según reportes universitarios, con 622,000 en fase 3 o superior solo en los municipios en alerta roja. En El Paraíso y Choluteca tenemos pérdidas del 75% al 100% en el maíz blanco, con un 89% de las comunidades culpando directamente a la sequía. Además, los levantamientos de campo indican que un 49% de las comunidades evaluadas reportan incrementos en la desnutrición infantil, sumado a un 52% con aumento en casos de diarrea", precisó Quintanilla.
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Comida entregada por el gobierno no resuelve la desnutrición
El doctor Manuel Sierra cuestionó que las bolsas de comida tradicionales no resuelven la desnutrición en los grupos más frágiles.
"Prácticamente estamos hablando de que un tercio de la población de Honduras está en fase crítica, lo que implica que necesita asistencia alimentaria para subsistir. Pero cuando veo la respuesta nacional frente a lo que se ofrece por parte de Copeco, como la ración para un mes para familias de cinco individuos, el problema es que dos grupos, las embarazadas y los niños menores de 5 años, no solamente necesitan una densidad calórica, sino una densidad nutricional".
"Hago un llamado a las autoridades para que a través de la Secretaría de Salud se entregue un suplemento nutricional adicional con hierro y ácido fólico", argumentó.
El fenómeno Super El Niño ha rebasado las capacidades de respuesta tradicional del Estado hondureño. Mientras los análisis meteorológicos de César Quintanilla advierten que el pico de la sequía aún no se ha alcanzado y que el período seco se prolongará hasta mediados de 2027, el diagnóstico médico del doctor Sierra evidencia que el costo humano se está pagando en la salud física y cognitiva de la niñez más pobre.
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