Este lunes 27 de enero, durante el foro de HRN-TSi titulado “El regreso de Trump a la Casa Blanca”, destacados analistas hondureños ofrecieron sus opiniones sobre las políticas migratorias implementadas por el nuevo gobierno estadounidense y sus repercusiones para América Latina.

Deportaciones y consecuencias

La periodista Carmen Rodríguez, reconocida por su análisis político, destacó que Donald Trump no tolerará que los gobiernos latinoamericanos se nieguen a colaborar con su estricta política migratoria.

Según Rodríguez, los recientes desacuerdos entre Estados Unidos y Colombia reflejan cómo Trump manejará las relaciones con aquellos países que no sigan su agenda migratoria.

Subrayó que el presidente de Estados Unidos tiene como objetivo la deportación de 1.4 millones de migrantes con antecedentes criminales o que ya enfrentan órdenes de deportación.

Además, señaló que las tensiones en la región aumentarán, ya que Trump intensificará sus esfuerzos para presionar a los gobiernos para que participen activamente en su programa de deportaciones.

Image

Operativos de detención y la posible afectación de las remesas

Por su parte, el consultor y periodista Gustavo Ferrari recordó que las medidas migratorias de Trump no deberían sorprender, ya que las había anunciado durante su campaña presidencial.

Ferrari advirtió que la administración de Trump ha incrementado los operativos de detención de migrantes indocumentados, con más de 500 personas detenidas por día, aunque se estima que el número podría superar las 800 diarias.

Agregó que una de las promesas clave de Trump es la eliminación de la ciudadanía por nacimiento, lo cual podría tener implicaciones para las remesas enviadas por migrantes latinoamericanos.

Ferrari indicó que el impacto de estas medidas podría ser significativo para la economía de los países de la región.

Le puede interesar: La diplomacia debe prevalecer sobre la confrontación frente a políticas migratorias de EE.UU., señala analista

El papel de los países latinoamericanos en la política migratoria de Trump

En el foro, se debatió sobre cómo la postura de cada país latinoamericano ante la política migratoria de Trump influirá en las relaciones bilaterales.

Rodríguez resaltó que países como El Salvador ya han mostrado su disposición a recibir a migrantes deportados mientras esperan una respuesta a sus solicitudes de asilo.

Sin embargo, en la región, la postura varía y los gobiernos deberán considerar cuidadosamente cómo colaborar con Trump, especialmente porque algunas naciones podrían enfrentar tensiones internas si se percibe que están cediendo a las presiones estadounidenses.

Derechos de los migrantes y la ley migratoria en EE. UU.

El doctor José Tercero Midence, experto en derechos humanos, también intervino en el foro y destacó que la Ley de Migración de Estados Unidos, que permite la deportación desde 1890, sigue vigente hoy en día.

Midence señaló que, aunque muchos países latinoamericanos reclaman una acción conjunta en contra de la política migratoria de Trump, cada nación tiene sus propios problemas y debe considerar sus intereses antes de emitir una postura unificada.

“El debido proceso solo puede aplicarse una vez que se ha producido la detención para deportación. Todos los migrantes sin documentos en Estados Unidos serán deportados", explicó el doctor Midence.

El futuro de las negociaciones bilaterales y la crisis migratoria global

Consultado sobre el impacto global de las políticas migratorias de Trump, Gustavo Ferrari destacó que la crisis migratoria no es exclusiva de América Latina. Aseguró que el problema afecta a migrantes provenientes de Asia y África.

Según Ferrari, las medidas de Trump generarán una mayor crisis migratoria en los próximos años, lo que llevará a una mayor respuesta de gobiernos de la región como Colombia, México, Panamá y Brasil.

Sin embargo, estos países deberán considerar qué ofrecerán a los deportados y si están preparados para recibir a los migrantes bajo condiciones económicas y sociales adecuadas.

Una de las principales conclusiones del foro fue que las negociaciones entre Estados Unidos y los países latinoamericanos serán principalmente bilaterales, con Trump como un negociador inflexible que buscará acuerdos específicos sobre temas migratorios.