La visita de una comisión de diputados hondureños al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador ha abierto un debate sobre la crisis que se vive en las penitenciarías de Honduras.
La búsqueda de soluciones drásticas ante el hacinamiento, el control de las maras y pandillas desde el interior de los penales y la constante extorsión ha llevado a la clase política a mirar con entusiasmo la estrategia de juzgamiento masivo y encarcelamiento severo promovida por el presidente Nayib Bukele.
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Sin embargo, analistas coincidieron en el foro Frente a Frente de este viernes en que adoptar el modelo de Bukele en Honduras podría ser costoso y contraproducente.
El panel contó con la participación de tres reconocidos expertos: el abogado Kenneth Madrid, especialista en administración de justicia penal; el abogado y criminólogo Carlos Padilla, exdirector de centros de internamiento de menores; y el especialista en seguridad y prevención de la violencia Juan Carlos Torres, conectado desde San Salvador.

Advertencias de los expertos sobre importar 'recetas' sin debido proceso
Frente al entusiasmo legislativo por replicar de forma inmediata el esquema salvadoreño, los analistas en el foro instaron a la cautela jurídica.
Kenneth Madrid sostuvo que la seguridad pública no se resuelve mediante la simple copia de modelos externos, sino a través de una reforma integral diseñada a la medida de las instituciones y vacíos estructurales de Honduras.
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Madrid advirtió sobre los peligros de transgredir las garantías constitucionales y los convenios internacionales suscritos por el Estado en materia de derechos humanos.
"Está bien que los congresistas vayan a ver modelos, como fueron a Colombia y Costa Rica, pero hay que diseñar una estrategia para tratar el tema penitenciario a la medida de los hondureños. Nuestra realidad es otra y la población penitenciaria ha tenido eternas dificultades en el proceso de resocialización", dijo Madrid.
Para el especialista en justicia penal, ignorar los límites del debido proceso en la prisa por mostrar resultados drásticos puede acarrear severas condenas internacionales para el país en el mediano plazo.
"Pensar que podemos tener un sistema penitenciario idéntico al de El Salvador, donde haya mucha violación a derechos humanos y donde no hay el respeto equitativo a los accesos que debe tener el privado de libertad, creo que sería un grave error", apuntó.
Además sugirió que "lo más recomendable ahora es que el Congreso Nacional instale una comisión redactora con varios sectores de la sociedad que pueda ver el tema de manera integral, porque no es solo aumentar penas o hacer cárceles, es ver todo el sistema".
Vacíos y costos del régimen salvadoreño
Juan Carlos Torres ofreció una mirada crítica sobre los matices que las comisiones técnicas suelen pasar por alto durante las visitas guiadas por funcionarios gubernamentales.
El analista salvadoreño aconsejó a los parlamentarios hondureños contrastar la propaganda política con la visión de las organizaciones sociales y los defensores de derechos humanos en San Salvador.
"Le pediría al presidente del Parlamento que ande en la visita que se tome un tiempito para tomarse un café con algunos otros actores sociales para que tenga una visión integral, porque la visita es una visita técnica donde le van a contar las maravillas del sistema, pero tiene que conocer de primera mano las otras cosas que no han funcionado. Miren los errores que se cometen cuando se quieren hacer las cosas a la carrera sin respetar los debidos procesos", dijo el salvadoreño.
Torres enfatizó que el régimen de excepción en El Salvador ha generado una acumulación de denuncias por torturas, muertes en prisión y juzgamientos sin individualización de la culpa, lo que ha comenzado a provocar fisuras incluso en la narrativa oficial.
El cuello de botella de las cárceles hondureñas
Uno de los consensos más marcados entre Carlos Padilla y Kenneth Madrid giró en torno a la falsa premisa de que la construcción de nuevas paredes soluciona el problema de la inseguridad.
Los expertos señalaron que el verdadero fracaso del sistema penitenciario hondureño no radica exclusivamente en la falta de espacio físico, sino en la corrupción enquistada en la gestión y custodia de los centros penales.
Carlos Padilla desmitificó el ingreso de armas de alto calibre, drogas y tecnología satelital a las prisiones, señalando directamente a las fallas humanas y a la falta de rotación del personal de custodia.
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"Copiar recetas nunca es un tema eficiente salvo que sea en temas de cocina, pero cuando hablamos de seguridad y política de estado definitivamente no lo es. Todo asunto ilícito que ingresa en un centro penitenciario es por la puerta de enfrente; no ingresa porque pasó un dron o porque alguien voló por encima. Ingresa con conocimiento de la custodia", explicó.
Padilla propuso cambiar drásticamente el modelo de administración carcelaria, sugiriendo la rotación obligatoria de los guardias cada 15 días.
"Eliminemos por completo a los custodios nacionales y sometamos esto a un control con una licitación privada con entes de seguridad internacional".
"Sería caro, pero nos evitaríamos mucho. Si no cambiamos la gestión interna y la formación de los custodios, podemos construir la cárcel más moderna del mundo y vamos a seguir teniendo los mismos vicios que tenemos hoy", manifestó Padilla durante su intervención en el foro.
Finalmente los panelistas reconocieron el profundo hartazgo de la sociedad hondureña ante el azote del crimen organizado, pero advirtieron que aprobar reformas al margen del dictamen de la Corte Suprema de Justicia expondrá al Estado a costosas demandas por indemnización de daños y perjuicios.
