El aumento incesante en los precios internacionales del petróleo y sus derivados tiene contra la pared la economía de los hogares hondureños.
Ante la imposibilidad de controlar situaciones externas, como las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, los ataques a refinerías en Europa o las restricciones de suministro en Estados Unidos, existen dos vías que Honduras podría tomar: que el Gobierno tome medidas de contingencia y la adopción de disciplinas mecánicas y hábitos de conducción en cada vehículo.
Para conversar sobre ello, cuatro expertos debatieron en el foro Frente a Frente: Fernando Lobo, director general de Exploración y Explotación de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía (SEN); Moisés Starkman, economista, especialista en planificación y desarrollo y directivo académico de UNITEC.
De igual forma el ingeniero César López Castillo, jefe del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y máster en termodinámica de fluidos y el comisionado Lenín Morel, director nacional de Vialidad y Transporte (DNVT).

Medidas del gobierno para ahorrar
El primer gran eje del debate se centró en los planes institucionales que estudia el Gobierno para reducir el consumo nacional de carburantes.
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Fernando Lobo, representante de la Secretaría de Energía, confirmó que el Ejecutivo alista un paquete de ahorro diseñado para dar el ejemplo desde la administración pública antes de exigir sacrificios drásticos a la población.
"El presidente va a hacer un anuncio de medidas para ahorro en energía, llamémoslo así, porque tanto la parte eléctrica como de combustibles va orientada en esta primera etapa al sector público, porque creo que es bueno dar el ejemplo sobre todo en una sociedad en la que todo el mundo quiere tener derechos pero no obligaciones", reveló Lobo.
Racionamiento y otras medidas para cuidar el combustible
Frente a la viabilidad de apelar únicamente a la buena voluntad ciudadana, el economista Moisés Starman sostuvo que la concienciación resulta insuficiente si no se acompaña de decisiones forzadas amparadas en ley, tales como el teletrabajo, los horarios escalonados o la restricción de circulación por dígitos.
"Yo no creo que la gente va a gastar menos gasolina por concientización. Yo no creo. Yo creo que aquí hay que tomar medidas como otros países ya lo han hecho, que son medidas drásticas, ya sea racionamiento o no dejar circular vehículos ciertos días. No creo que haya alternativa", argumentó Starman.
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Por su parte, el comisionado Lenín Morel, titular de la DNVT, expuso que el desorden vial y la falta de empatía al conducir multiplican el desperdicio de combustible en las principales ciudades del país, donde más de 450,000 vehículos convergen a diario solo en el Distrito Central.
"Si nos vamos al ordenamiento vial, usted va a ver diferentes entradas y salidas del país que hay congestionamiento. ¿Pero por qué hay congestionamiento? Porque muchos ciudadanos se estacionan en cualquier lado, los buses de transporte público no utilizan las bahías, no tenemos empatía vial ( ... ) Un tan solo ciudadano que se estacione donde no corresponde ocasiona un caos", detalló Morel.
¿Cómo ahorrar hasta un 20% en cada tanque?
Otro de los puntos fuertes de la discusión fueron las recomendaciones prácticas y accesibles para que cualquier conductor prolongue el rendimiento de su tanque de gasolina o diésel, derribando mitos arraigados en la cultura popular.
El ingeniero César López Castillo, jefe de Ingeniería Mecánica de la UNAH, explicó que el proceso de combustión en el motor depende críticamente de la mezcla entre el carburante y el aire.
Mantener el sistema de admisión limpio es el primer paso para evitar que el vehículo consuma más combustible del necesario.
"El motor de combustión interna utiliza combustible, pero la otra sustancia indispensable es el aire, el oxígeno. Esa mezcla dentro del vehículo tenemos que procurar que siempre sea rica para que la explosión genere la mayor cantidad de energía. ¿Qué es lo que sucede? Que la gente lleva su vehículo hasta que truena o tiene un ruido raro. Cuestiones simples como revisar y cambiar el filtro de entrada de aire al motor de forma periódica marcan una diferencia directa en el consumo", explicó López Castillo.
El especialista universitario desmintió además las creencias sobre el uso de la gasolina regular, asegurando que la inmensa mayoría de los automóviles convencionales que circulan en Honduras no requieren gasolina súper para funcionar de manera óptima.
"Se ha satanizado la gasolina regular creyendo que es mala o sucia. El fabricante le dice a uno cuál es el octanaje que requiere el motor. Los altos octanajes son para vehículos de alta potencia que requieren una explosión muy fuerte. Para andar en Tegucigalpa, donde las distancias son cortas, la regular es perfecta. Yo tengo un vehículo Toyota Corolla motor 1.4, tengo años echándole regular y el beneficio en el bolsillo es inmediato", dijo el docente.
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Entre las recomendaciones mecánicas y de hábitos de conducción compartidas por el ingeniero de la UNAH para lograr un ahorro de entre el 10% y el 20% destacan:
- Presión de neumáticos: Mantener las llantas infladas a la presión exacta indicada por el fabricante (por lo general entre 30 y 35 libras por pulgada cuadrada). Conducir con llantas desinfladas aumenta la fricción con el pavimento y exige más esfuerzo al motor.
- Gestión del aire acondicionado: Ajustar la temperatura a un nivel moderado en lugar de colocarlo en el punto más frío de forma continua, ya que el compresor de aire representa una carga directa de potencia sobre el motor.
- Conducción fluida y hábitos en carreteras: Evitar el manejo agresivo caracterizado por frenadas y aceleraciones bruscas en zigzag. Acelerar de forma progresiva y mantener una velocidad constante reduce drásticamente el consumo de combustible.
- Planificación de rutas mediante tecnología: Utilizar aplicaciones de navegación en tiempo real para anticipar embotellamientos, accidentes o cierres de vías, reduciendo los tiempos de espera con el motor encendido.
Finalmente, los expertos llegaron a dos conclusiones importantes: primero, que el Estado está obligado a actuar con ejemplaridad y firmeza, aplicando planes de contingencia laboral en sus oficinas, ordenando el transporte público de pasajeros y cargas, e implementando mecanismos de estabilización de precios sin desarmar las finanzas públicas.
Por otro lado, la ciudadanía debe asumir la cuota de responsabilidad que le corresponde en el uso diario de sus vehículos, aplicando revisiones mecánicas preventivas, adoptando el uso de gasolina regular cuando sea técnicamente factible y manejando con disciplina vial. La combinación de ambas podría ser clave para proteger la economía de los hondureños.
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