El café representa la columna vertebral social y económica del campo hondureño. Con una generación anual de divisas que supera los 2,200 millones de dólares, el cultivo impacta directamente a más de 96,000 familias de pequeños productores y sostiene el sustento de más de 1.5 millones de personas a nivel nacional.
Sin embargo, el modelo tradicional de siembra en bolsas plásticas, sumado a la degeneración genética de las fincas y los inminentes requerimientos ambientales del mercado internacional, mantiene al sector en una encrucijada estratégica.
además: Francia y el campo hondureño: café, cacao y bosques en la mira
Durante la emisión del foro Frente a Frente del lunes 12 de octubre de 2026 las principales autoridades públicas y directivos de la industria cafetalera analizaron la implementación de una innovación agrotecnológica importada de Europa que promete transformar el rubro: la tecnología Ecopil.
A través de una alianza público-privada respaldada por el programa estatal Agrobosque, Honduras busca reemplazar masivamente el uso de plásticos en viveros, acelerar el crecimiento de las plantas y garantizar el acceso de los pequeños caficultores a los mercados más exigentes del mundo.
Los invitados a este programa fueron: José Luis Segovia, asesor presidencial en materia de ambiente y café, biólogo y especialista en ingeniería ambiental; José Armando Ramírez, director del Instituto de Conservación Forestal (ICF); José Manuel Calero, director técnico del beneficio de Café Montecristo y experto en financiamiento agrícola; Emilio Medina, presidente de la Unión de Exportadores de Café de Honduras (Unecafé) y fundador del Grupo Montecristo; y Omar Napoleón Matute, gerente técnico del Instituto Hondureño del Café (Ihcafé).
LEA: Innovatón Café impulsa proyectos ganadores que transforman la caficultura
Ecopil frente al contenedor plástico tradicional
El esquema histórico de producción de plántulas de café en Honduras ha dependido del llenado manual de bolsas de plástico negro con tierra común tomada de las inmediaciones de las fincas.
Este procedimiento no solo genera toneladas de desechos contaminantes en las montañas, sino que transmite plagas de suelo como los nematodos, fomenta el entorchado de la raíz principal y ralentiza la fase inicial de desarrollo del cultivo.

La tecnología Ecopil irrumpe como una alternativa integral que elimina el uso de plástico mediante la confección de tubetes formados por una filmina de papel biodegradable producida en Dinamarca.
Los tubetes (o conos forestales) son pequeños recipientes cónicos utilizados en viveros para la germinación y el desarrollo inicial de plantas forestales, frutales, café, cacao y ornamentales.
En su interior, el contenedor no utiliza tierra tradicional, sino un sustrato inerte y estéril compuesto por turba de musgo mezclada con materia orgánica libre de patógenos y enriquecida con nutrientes minerales de alta absorción.
El presidente de la Unión de Exportadores de Café de Honduras (Unecafé) y fundador de Grupo Montecristo, Emilio Medina, explicó la evolución técnica que requirió adaptar este sistema a las condiciones agroclimáticas del país tras ensayos fallidos iniciados en 2019.
La ruta correcta a seguir en la caficultura hondureña es hacia la renovación y eso nos lleva a la productividad. Seguir ampliando el parque cafetero no es la solución; debemos buscar cómo hacer más eficiente lo que ya tenemos.
Medina agregó que "el papel es biodegradable a los 45 días en el suelo, lo que elimina la contaminación, mientras que el sustrato nutritivo genera un sistema radicular secundario robusto que fortalece la planta desde su inicio".
¿Cuáles son los beneficios?
Por su parte, el director técnico del beneficio de Café Montecristo, José Manuel Calero, detalló el salto cualitativo en términos de rendimiento agronómico e industrial que ofrece el mecanismo mecanizado.
En Ecopil no usamos tierra porque queremos evitar la transmisión de plagas y enfermedades como el nematodo de un lugar a otro. El sustrato inerte viene de Europa y la malla biodegradable se desintegra por completo en tres meses tras ser sembrada.
Calero explicó que, agronómicamente, la planta desarrolla una densidad de raíces secundarias que le permite absorber fertilizantes mucho más rápido, logrando que la finca comience a producir cosechas comerciales a los 18 meses, en comparación con los 36 meses que requiere una plántula criada en bolsa plástica tradicional.
En el apartado logístico y operativo, la diferencia de eficiencia entre ambos métodos resulta abismal. Mientras que una operadora manual logra llenar entre 200 y 300 bolsas plásticas diarias, una sola máquina Ecopil instalada en vivero tiene la capacidad industrial de confeccionar 40,000 tubetes por jornada.
además: Caída del precio del café preocupa a productores hondureños
Actualmente existen seis máquinas operativas en el país con capacidad para procesar 15 millones de plantas anuales. Asimismo, el peso del Ecopil es tres veces menor al de la bolsa con tierra, permitiendo transportar hasta 60 plantas por caja de empaque frente a únicamente 12 plántulas tradicionales.

El programa Agrobosque y la alianza público-privada para el pequeño productor
Uno de los principales cuellos de botella del sector agrícola hondureño radica en que las innovaciones tecnológicas suelen quedar confinadas en fincas de grandes empresarios con capacidad financiera.
Para evitar esta brecha, el Estado de Honduras estructuró el programa Agrobosque, administrado por el Instituto de Conservación Forestal (ICF) con una asignación presupuestaria de 120 millones de lempiras provenientes de fondos propios del Tesoro Nacional.
La iniciativa opera mediante cinco megaviveros estatales estratégicamente distribuidos en el territorio nacional, como el megavivero de Copán, que produce 5.6 millones de plantas anuales, donde se combina la crianza de plantas de café en Ecopil con especies maderables de alto valor comercial.
El director del ICF, José Armando Ramírez, enfatizó la rigurosidad administrativa y la gratuidad del programa dirigido a las familias de menores ingresos del campo.
El gobierno de la República ha destinado cerca de 120 millones de lempiras de fondos nacionales este año para ejecutar el proyecto Agrobosque en 10 departamentos, beneficiando directamente a más de 5,000 pequeños productores que poseen menos de cinco hectáreas o manzanas.
Complementando la inversión estatal, el sector exportador privado asumió un compromiso financiero de largo plazo. Emilio Medina confirmó que Unecafé aportará 178 millones de lempiras adicionales durante los próximos cuatro años para expandir la cobertura de viveros mecanizados.
Para garantizar la transparencia en la distribución de las plántulas y evitar el clientelismo político, el programa exige que los beneficiarios sean postulados por las gremiales cafetaleras, estén debidamente afiliados al Instituto Hondureño del Café y superen una inspección técnica de campo.
Una de las cláusulas fundamentales establece que un productor beneficiado en 2026 no podrá repetir en el padrón de 2027, garantizando la rotación del auxilio estatal.
La sustitución del plástico por sustratos inertes biodegradables, la producción masiva de plántulas en megaviveros estatales, la georreferenciación parcelaria ante las normas europeas y la integración de sistemas agroforestales configuran una estrategia orientada a elevar los ingresos de las familias rurales sin destruir los recursos naturales.
Las autoridades y líderes del sector coincidieron en que el futuro del café en Honduras depende de sostener esta alianza entre el Estado, los exportadores y los pequeños productores, transformando la agricultura de subsistencia en una actividad rentable, tecnológica y ambientalmente sostenible capaz de retener a la juventud en sus comunidades de origen.
