Salvador Ramos, el joven de 18 años que se encargó de asesinar 19 niños y dos maestras en la escuela Robb Elementary en Uvalde, Texas, Estados Unidos, antes de salir a su objetivo, le propinó un disparo a su abuela en el rostro.

Después que este sujeto saliera de la casa, su abuela, Celia Gonzales, de 66 años comenzó a gritar, y uno de sus vecinos se acercó a ayudarla.

"Mire lo que me hicieron", le dijo la sexagenaria a su vecino, mientras este le marcó al 911, para ser auxiliados.

La abuela sigue viva

En varios medios de comunicación se reportó que la abuela de Salvador Ramos había perdido la vida por el impacto de bala, pero ahora se revela que sigue viva.

Este domingo 29 de mayo, cinco días después de registrarse la masacre, la médica cirujana del hospital Universitario de San Antonio Texas, Ericka Brigmon, aseguró que Celia Gonzales se está debatiendo entre la vida y la muerte en la sala de cuidados intensivos.

"La señora Celia Gonzales, de 66 años, abuela del atacante sigue en cuidados intensivos, luego de que Salvador Ramos le diera un balazo en la cara", dijo la experta a Univision.

De igual manera, la doctora, precisó que recibieron tres personas más heridas producto del tiroteo.

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