29 Oct. 2021

Por Roberto Lagos | Máster en economía
En la última semana los partidos políticos han intensificado sus respectivas campañas en los medios de comunicación y redes sociales.
Lo preocupante es que el mensaje central de estas campañas está orientado a debilitar y destruir la credibilidad del oponente y no a detallar propuestas con las cuales se brinden soluciones a los principales problemas económicos y sociales que enfrenta Honduras.
Lo anterior, genera confusión en el electorado y crispa el ambiente político de nuestro país a menos de 30 días de que se lleven a cabo las elecciones.
Adicionalmente, resulta increíble lo ocurrido la semana anterior cuando el Cohep se vio obligado a cancelar el debate presidencial programado para el 7 de noviembre, debido a la falta de interés de los presidenciables.
Todo apunta a que en nuestro país la cultura del debate presidencial, el cual es un instrumento relevante para fortalecer nuestra cultura democrática, se ha evaporado por completo.
Lo anteriormente expuesto es un reflejo del estado actual de la democracia tal como lo muestra el último informe de Latinobarómetro 2021 en el cual encontramos que en Honduras:
El próximo proceso electoral del 28 de noviembre es vital ya que nos brinda nuevamente una oportunidad única para corregir esta tendencia negativa mediante la selección de aquellos buenos hondureños que tomarán el liderazgo del país.
Finalmente, hoy más que nunca los jóvenes votantes de nuestro país deben demandar a la clase política un debate de altura donde los precandidatos que optan a liderar el poder ejecutivo presenten sus credenciales y sus propuestas con las cuales pretenden resolver los problemas estructurales de Honduras.
Motivamos a los electores a explorar por iniciativa propia las mejores propuestas y perfiles de los candidatos y elegir lo mejor para Honduras.
El jurista Roberto Herrera Cáceres plantea fortalecer la democracia y el desarrollo sostenible desde los 298 municipios de Honduras.
La ventaja no estará solo en la tecnología, sino en la capacidad de las personas para adaptarse y aprovechar las herramientas que evolucionan rápidamente.
Los países que han logrado transformar sus recursos naturales en prosperidad no lo hicieron cerrándose al mundo ni entregándose pasivamente a él, sino estableciendo reglas claras que alinearan el interés privado con el interés nacional.
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