5 Sep. 2022
En esta coyuntura en la navegamos, la cautela y prudencia en la política monetaria y principalmente fiscal son fundamentales para asegurar estabilidad de precios

Dejando de lado el artículo que elaboré hace unas semanas atrás sobre las implicancias del desfase metodológico del índice de precios al consumidor; según datos oficiales al mes de agosto 2022 la inflación muestra desaceleración en términos interanuales pasando de un 10.86% en julio a un 10.40% en agosto, mientras que en términos intermensuales se ha registrado deflación.
¿Lo anterior quiere decir que ya pasamos lo peor respecto a la escalada general de los precios? Respuesta corta: No, respuesta elaborada: existen tres factores para tener en cuenta sobre las presiones inflacionarias actuales que enumeraremos a continuación.
En primer lugar, está desaceleración se debe principalmente a la reducción del precio internacional del petróleo que significó una importante reducción en los precios en el rubro de transporte. No obstante, aún prevalece con fortaleza la aceleración de precios en rubros cómo los alimentos, prendas de vestir y artículos del hogar, por lo que este supuesto punto de inflexión podría ser temporal en el peor de los casos.
En segundo lugar, según evidencia empírica, los esquemas de política monetaria intermedios como el de Honduras, que poseen un tipo de cambio controlado (bandas) y sin metas explícitas de inflación, tienden a qué ante episodios de aceleración de la inflación tarden más tiempo en normalizar está tendencia en comparación a sus pares que poseen esquemas de metas de inflación.
Por lo que esta desaceleración podría representar el inicio de un camino relativamente largo hacia inflaciones más estables, de alrededor del 4%, que podría tomar hasta mas de 12 meses en suceder.
Finalmente, como tercer punto, existe aún alta incertidumbre externa, propiciado por el conflicto Ruso-Ucraniano, rebrote de Covid19 en China, desaceleración de la actividad productiva y las decisiones de la Reserva Federal de EUA que pueden afectar el desempeño de la inflación en Honduras.
A lo anterior se le suma la incertidumbre interna propiciada por los efectos de la dominancia fiscal, que implica mayores déficits fiscales, por mayor gasto público que a la par de la posibilidad de una espiral de aumentos salariales pueden mantener las presiones inflacionarias a niveles altos por más tiempo.
En esta coyuntura en la navegamos, la cautela y prudencia en la política monetaria y principalmente fiscal son fundamentales para asegurar estabilidad de precios, y en general, estabilidad macroeconómica en el futuro cercano.
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