28 Aug. 2026
Ha llegado el momento de comenzar a actuar en dirección a la seguridad humana y al fomento e impulso constante del desarrollo sostenible e inclusivo.

"Sólo la independencia desarrollará los talentos de sus hijos; sólo la independencia hará germinar la semilla de sus riquezas; sólo la independencia la elevará al grado a que pueda subir…Deseo que Honduras, donde tuve el honor de nacer, sea el Estado primero por su ilustración y riqueza. Es preciso formar hombres capaces de servir dignamente los empleos. La ineptitud ha sido causa de nuestras desgracias y las de la República". Josè Cecilio del Valle, Sabio continental, redactor del Acta de Independencia del Centro de América. 15 de septiembre de 1821 - 2026
A pesar de celebrar este “Mes de la Patria”, la verdadera independencia y soberanía de Honduras no debe seguir siendo una tarea pendiente.
Ello continuará así mientras dure la pobreza mayoritaria de nuestro pueblo y el subdesarrollo de Honduras, demostrando que los gobiernos del Estado no han cumplido, hasta la fecha, el mandato constitucional de garantizar y fomentar la dignidad humana, el bienestar general y el progreso social para toda la hondureñidad.
En efecto, la actual realidad social de Honduras y su desarrollo contradicen los principios y normas fundamentales de nuestra Constitución de la República. Vivimos así, bajo una independencia y soberanía aparentes o solo de nombre, mientras que la verdaderas y efectiva sigue inconclusa o incompleta.
Lo que es debido al desaprovechamiento histórico, a ese fin, de nuestros propios talentos, capacidades, recursos, riquezas y potencialidades; y a los numerosos males públicos que se multiplican y agravan en el territorio nacional.
Sabemos que la solución a esta situación de desorden de cosas no vendrá desde las estructuras centralizadas de la capital de la República. La protección de la dignidad humana y los derechos fundamentales no se originan en los escritorios del Gobierno central ni se decretan desde el centro del poder político; sino que nacen y se nutren directamente en el tejido comunitario.
La dignidad humana, el amor por la patria y la fuerza democrática de nuestros derechos y su disfrute: se siembran y florecen en la cotidianidad de la vida digna de los vecinos o habitantes de nuestros 298 municipios.
En consecuencia, para transformar la realidad social hondureña: es indispensable sustituir el tradicional modelo de forma de gobernar por la que el Gobierno central entrega ayuda directa como dinero, bonos, alimentos, viviendas o servicios gratuitos, a los ciudadanos (as) en situación de pobreza o exclusión, sin resolver los problemas de fondo ni incluir a los(as) pobres y excluidos en un serio emprendimiento nacional para el desarrollo sostenible nacional, desde los municipios.
Por eso, el actual modelo antidemocrático de gobernar debe ser desechado y sustituido por una gobernanza democrática y participativa basada en el territorio municipal y nacional.
El verdadero motor de la transformación se encuentra en los municipios de nuestro país, específicamente en los barrios, aldeas y caseríos donde la pobreza, exclusión social y la inseguridad afectan directamente a la población.
Ha llegado el momento de comenzar a actuar en dirección a la seguridad humana y al fomento e impulso constante del desarrollo sostenible e inclusivo desde lo local, para generar una inversión social cuyos frutos de bienestar común y progreso se multipliquen para todo el pueblo, sin discriminación alguna.
Para ello, es urgente fortalecer las capacidades técnicas y de gestión de las alcaldías, implementar presupuestos participativos y habilitar portales digitales que protejan la identidad de los ciudadanos que vigilan el uso del dinero público.
Esa transformación requiere abrir la administración, las decisiones y los servicios del municipio a la intervención activa de los habitantes, con la participación de los vecinos de cada municipio en la identificación de sus necesidades y su priorización; así como en el diseño y decisión participativa de los proyectos públicos locales y nacionales.
En suma, la verdadera y efectiva independencia y soberanía de Honduras exige la democracia viva pluralista y el sometimiento de gobernantes y gobernados al Estado de Derecho; y tiene como firme raíz el poder soberano, la decisión participativa y la acción solidaria de cada ciudadano con los demás vecinos en y desde su propio municipio.
El porvenir de bienestar general e individual y de progreso social de la Patria, por medio de la seguridad humana y el desarrollo sostenible, integral e inclusivo, está en manos de la ciudadanía. ¡Hagamos valer, desde ahora, nuestra independencia y soberanía nacional, desde los municipios hasta abrazarnos, en el porvenir, en una Honduras por todos (as) compartida!
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