20 Aug. 2026
Para una familia hondureña, el desafío va más allá de encontrar una casa. Consiste en poder acceder a un hogar digno y asequible, ubicado en una comunidad con agua y saneamiento, electricidad confiable, transporte, educación, salud y, fundamentalmente, oportunidades de empleo.

Por: Luis Eduardo Tovar, Director General de Argos Honduras, Miembro del HUGE Business and Investment Council
En Honduras, cuando hablamos de vivienda, nos estamos refiriendo a uno de los desafíos más grandes del país y las cifras lo respaldan.
De acuerdo con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (CHICO), de los 2.6 millones de hogares que tiene el país, más de la mitad presentan algún tipo de déficit habitacional. En otras palabras, seis de cada diez hogares necesitan una vivienda nueva o deben realizar mejoras en la que ya tienen.
Para una familia hondureña, el desafío va más allá de encontrar una casa. Consiste en poder acceder a un hogar digno y asequible, ubicado en una comunidad con agua y saneamiento, electricidad confiable, transporte, educación, salud y, fundamentalmente, oportunidades de empleo.
Por eso, el reto de la vivienda, además de contemplar la construcción de más unidades, necesita ampliar la conversación y pensar en construir verdaderos ecosistemas habitacionales. Eso significaría entender la vivienda como parte de una agenda de país.
Durante mucho tiempo hemos abordado este sector desde su dimensión social, y con razón. Tener un hogar digno impacta directamente la calidad de vida, la seguridad y las oportunidades de una familia.
Pero esa es solo una parte de la ecuación. La vivienda también es infraestructura para el desarrollo económico del país.
Cada proyecto habitacional activa una amplia cadena de valor: desarrolladores, constructores, trabajadores, proveedores de materiales, transportistas, instituciones financieras, profesionales y pequeñas y medianas empresas. Al mismo tiempo, una comunidad bien planificada facilita que las personas puedan vivir cerca de las oportunidades de empleo y de los servicios que necesitan.

Esa relación será cada vez más importante para Honduras. Si queremos atraer nuevas inversiones, desarrollar corredores industriales y logísticos y generar más oportunidades de empleo, también debemos preguntarnos dónde y en qué condiciones vivirán las personas que harán posible ese crecimiento.
Para lograrlo, es importante contemplar una estrategia nacional basada en seis sistemas interdependientes:
1. Tierra y regulación: la vivienda comienza con el acceso a terrenos adecuados y seguros. Para ello debemos continuar mejorando la planificación territorial, el registro de tierras, los derechos de propiedad, la zonificación, los permisos y los procesos de desarrollo. Una mayor certeza puede reducir costos y hacer más viables los proyectos habitacionales.
2. Construcción y oferta habitacional: en el país necesitamos más viviendas de calidad y, lo más importante, con precios acordes con los ingresos de las familias. Esto requiere mayor eficiencia en la construcción, innovación, financiamiento para desarrolladores, infraestructura adecuada y una mayor participación del sector privado.
3. Financiamiento y accesibilidad: para muchas familias, la principal barrera es la brecha entre el costo de una vivienda y su capacidad para acceder a financiamiento. Es importante entonces explorar modelos innovadores de financiamiento y una mayor coordinación entre todos los actores.
4. Infraestructura y servicios básicos: el desarrollo habitacional debe estar conectado con la planificación de infraestructura y con los lugares donde se concentra la actividad económica y el crecimiento poblacional.
5. Empleo y desarrollo económico: amedida que Honduras atrae inversiones, la vivienda debe incorporarse a la planificación de los corredores económicos.
6. Vivienda existente y comunidades: las mejoras de infraestructura, la formalización, el desarrollo comunitario y el acceso al financiamiento pueden elevar las condiciones de vida de las familias, al tiempo que fortalecen comunidades y barrios completos.
Construir ese ecosistema exige que varios elementos funcionen de manera coordinada e interconectada para avanzar hacia un enfoque en el que la vivienda se convierte en un componente esencial de la competitividad, el desarrollo urbano, la movilidad económica y la atracción de inversionistas.
Precisamente, sobre esto último, a medida que las empresas globales reconsideran dónde producir y ubicar sus cadenas de suministro, evalúan mucho más que los costos laborales y la proximidad geográfica: también consideran la infraestructura, la disponibilidad de trabajadores capacitados, la confiabilidad energética, la eficiencia logística y la calidad de vida de sus empleados.
Un país que puede ofrecer producción competitiva y, al mismo tiempo, viviendas accesibles y comunidades conectadas para sus trabajadores se vuelve más atractivo para la inversión de largo plazo. Esto es particularmente relevante para la oportunidad de Honduras de participar en la próxima ola de friendshoring.
El Congreso de Vivienda que impulsamos junto con la CHICO representa precisamente una oportunidad para reunir a gobierno, desarrolladores, instituciones financieras, empresas, inversionistas y otros actores alrededor de esta conversación.
Porque no existe una institución, empresa o sector capaz de cerrar por sí solo la brecha habitacional del país.
Para HUGE, esto representa una extensión importante del trabajo que ya se desarrolla en infraestructura, energía, movilización de inversiones, desarrollo de talento y crecimiento industrial.
Para una familia hondureña, el desafío va más allá de encontrar una casa. Consiste en poder acceder a un hogar digno y asequible, ubicado en una comunidad con agua y saneamiento, electricidad confiable, transporte, educación, salud y, fundamentalmente, oportunidades de empleo.
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