6 Feb. 2025
El amor propio es el punto de partida para conectar con los demás de manera genuina y equilibrada.

Febrero es un mes ideal para reflexionar sobre nuestras relaciones y, sobre todo, sobre la relación que tenemos con nosotros mismos. Antes de amar a otros, es fundamental aprender a amarnos y valorarnos.
La autoestima es la base de cualquier vínculo saludable. Pregúntate: ¿Me respeto y valoro mis logros? ¿Soy fiel a mí mismo(a) incluso cuando otros no están de acuerdo? Nuestro diálogo interno define la manera en que nos relacionamos con los demás.
Además, en nuestras interacciones solemos adoptar distintos roles. Según el Triángulo Dramático de Stephen Karpman, existen tres patrones comunes en las relaciones:
-El Perseguidor: Juzga, culpa y cree tener siempre la razón. Es inflexible y genera conflictos.
-El Salvador: Vive resolviendo los problemas de los demás sin que se lo pidan, buscando aceptación.
-La Víctima: Se queja constantemente y espera que otros resuelvan sus dificultades.
Para construir relaciones sanas, es clave salir de estos patrones. El Perseguidor debe aprender a desafiar sin imponer. El Salvador necesita enfocarse en su propia vida y permitir que otros asuman sus responsabilidades. La Víctima debe desarrollar confianza en sí misma y dejar de depender de la aprobación ajena.
El amor propio es el punto de partida para conectar con los demás de manera genuina y equilibrada. ¿Desde qué rol te relacionas con los demás? Tomar conciencia de ello puede transformar tu manera de vivir el amor y fortalecer tus relaciones.
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