24 Apr. 2025
Hoy, su partida nos deja un vacío... pero también un camino. Uno más humano, más compasivo, más alegre.

En tiempos donde el mundo parece cada vez más dividido, despedimos a un hombre que fue faro de amor, unidad y compasión: Jorge Mario Bergoglio, nuestro querido papa Francisco.
Su vida fue una entrega constante, guiada por la humildad, la fe y el deseo genuino de acercarse al otro con ternura.
Como coach de liderazgo y vida, no puedo evitar mirar su legado desde esa óptica: la de un liderazgo profundamente humano, auténtico y transformador. Un liderazgo que no buscaba imponer, sino inspirar.
Francisco nos enseñó que liderar no es tener poder, sino abrazar al mundo con una sonrisa sincera, una palabra oportuna y un gesto sencillo. Su influencia no nacía de su posición, sino de su coherencia y su ejemplo.
Entre tantas teorías de liderazgo, el modelo que mejor refleja su forma de liderar es el de Stephen Covey, quien hablaba de un liderazgo que nace desde dentro, de los principios, y que se proyecta con impacto hacia los demás.
Francisco vivió cada una de esas características que Covey consideraba esenciales en un líder auténtico:
Hoy, su partida nos deja un vacío... pero también un camino. Uno más humano, más compasivo, más alegre.
Gracias, papa Francisco, por mostrarnos que liderar con el alma es posible. Y necesario.
La IA y el debate que tenemos que seguir teniendo para cuidar los procesos de creación en el cine.
La apuesta del artista es un conjunto de imágenes que representan el imaginario, la tradición y el hundimiento de una nación.
Invito a estar pendiente de las redes sociales de la Embajada de la Unión Europea en Honduras.
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