Alimentar a una familia en Honduras se ha convertido en un desafío económico. La canasta básica familiar pasó de un costo mensual promedio de 14,600 lempiras en 2025 a 15,400 lempiras en 2026, un incremento de 800 lempiras que reduce el poder adquisitivo de los hogares.

Pero ¿qué está detrás de este aumento? El encarecimiento de productos esenciales es uno de los principales factores. El cartón de huevos grandes registró un alza de 20 lempiras, la carne de res aumentó hasta 14 lempiras por libra y la medida de frijol subió hasta 10 lempiras.

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Jimmy Ponce, coordinador general de la Feria del Agricultor, señaló que los precios de algunos productos se mantienen elevados y que esto está provocando cambios en la alimentación de las familias.

"Muchas veces se hacen dos tiempos de comida y lo peor que está sucediendo es que no estamos nutriéndonos, solo estamos comiendo por llenarnos", manifestó en el noticiero TN5 Estelar del martes 6 de octubre.

Familias reducen sus comidas por los altos precios

Datos del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la UNAH revelan que 45 de cada 100 hogares en el país se ven obligados a comer solo dos veces al día para enfrentar los altos costos de vida.

Ponce también señaló que la medida de frijol actualmente ronda los 116 lempiras, pese a que, según su valoración, debería costar menos de 100 lempiras.

A este escenario se suma una inflación que ronda el 6 % a nivel nacional y factores como el cambio climático, que afectan especialmente a las familias con menores ingresos.

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Mario Palma, oficial de Política Económica del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), señaló que el aumento de la pobreza y la vulnerabilidad económica están haciendo que los hogares tengan menos capacidad para enfrentar el incremento del costo de vida.

Combustibles también presionan los precios

El precio de los combustibles constituye otro factor que termina impactando el costo de los alimentos, principalmente por su efecto sobre el transporte, la logística y los fletes.

Un análisis del Observatorio de Economía de la UNAH señala que el diésel acumula un aumento de 81.99 %, mientras la gasolina superior registra un alza de 58.11 % y la regular de 53.01 %.

Nancy Ochoa, jefa del Departamento de Banca y Finanzas de la UNAH, explicó que el subsidio de 12 lempiras al diésel puede ayudar en el corto plazo a contener el incremento de los costos de logística, acarreo y fletes.

Una reducción de estos costos podría contribuir a frenar nuevas alzas y eventualmente aliviar el precio de algunos productos básicos, debido a que el transporte forma parte de la cadena de comercialización.

Sin embargo, Ochoa advirtió que esta medida no resuelve el problema de fondo. A su criterio, el congelamiento temporal del precio del diésel puede ayudar a contener la presión inflacionaria, pero se necesitan medidas de corto, mediano y largo plazo.

Entre las propuestas mencionó transparentar la fórmula de los combustibles y focalizar los subsidios, además de incorporar las recomendaciones de la universidad en los planes de Gobierno.

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