6 Mar. 2025
En Centroamérica, el régimen autoritario es Nicaragua y más temprano que tarde posiblemente caiga en esa clasificación El Salvador.

El más reciente estudio sobre el Índice de la Democracia 2024 de la Unidad de Inteligencia The Economist, sigue ubicando a Honduras entre los países con un régimen híbrido, es decir, en el filo de la navaja entre las democracias plenas y los regímenes autoritarios. Los sistemas híbridos combinan elementos democráticos con tendencias autoritarias, según la definición de The Economist. En Centroamérica, el régimen autoritario es Nicaragua y más temprano que tarde posiblemente caiga en esa clasificación El Salvador.
Costa Rica es el único país centroamericano calificado como una nación con democracia plena y junto a Uruguay son los únicos dos países con democracia plena en toda América Latina. The Economist advierte de un retroceso democrático y de un avance de los regímenes autocráticos.
En el caso de Honduras, el país se apresta este año a practicar comicios primarios e internos—este 9 de marzo—para elegir sus candidatos en tres niveles electivos de cara a los comicios generales de noviembre próximo. Los hondureños escogerán a un nuevo presidente, diputados, alcaldes y legisladores al parlamento centroamericano.
El domingo 9 de marzo, las tres principales fuerzas políticas del país representadas en los partidos Libre, Liberal y Nacional acuden a escoger sus candidatos para los tres niveles electivos antes descritos. Son las elecciones primarias más decisivas desde su vigencia a mediados del siglo pasado, dada la historia reciente de cada uno de esos partidos políticos. Todos ellos llegan a esta primera etapa del proceso con fracturas internas de luchas de poder y división, que les impide ver que están siendo arrastrados por una tríada infernal para gobernar que es una de las principales amenazas a la democracia: la corrupción, el crimen organizado, en especial el narcotráfico, y la violencia e inseguridad.
Esas amenazas a la democracia tienen una institucionalidad debilitada en donde los partidos políticos son los más golpeados con un 13% de credibilidad, mientras los tres poderes del Estado se pelean entre un 20 y un 15% de confianza institucional. La democracia hondureña vive en un coma y ese sitial de “régimen híbrido” que nos otorga The Economist parece tambalearse.
De ahí que los comicios primarios del 9 de marzo próximo y los generales de noviembre, sean determinantes para definir qué rumbo democrático tendremos: apostamos por buscar la democracia plena o seguimos en el filo de la navaja como un régimen híbrido que, de pronto, producto de un mal estornudo, nos lleve a las autocracias sin retorno.
La decisión la tiene el pueblo y el poder del voto que ejerce cada cuatro años y que ha demostrado, como fue en el 2021, que es poderoso. De nuevo el desafío de votar y elegir se encuentra entre los hondureños que debe ir a las urnas sin miedo y sin perder la esperanza, esa que le ha enseñado a ser resiliente, a cuestionar la democracia, pero también a valorar sus libertades. Y la libertad, no tiene precio.
Ese concepto multidimensional de Seguridad Hemisférica se inspiró, en gran medida, en el modelo de seguridad subregional propuesto por Honduras
La calidad de vida ya no depende solo del tamaño o calidad de la vivienda, sino, cada vez más, de su ubicación.
¡Que Dios bendiga a todas las madres y que la Patria reconozca los servicios que ellas le aportan, así como los respectivos méritos de todos sus hijos e hijas!
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