5 Dec. 2025
Un país que aprendió a castigar exige ahora respuestas y reformas profundas. La democracia hondureña no resiste otra elección sin claridad.

Las elecciones generales que recién hemos culminado el 30 de noviembre dejan muchas lecciones al sistema político de partidos agotados en sus modelos, pero con oxígeno aún para impulsar las reformas político- electorales que le hacen falta a la democracia.
Entre ellas la segunda vuelta o balotaje para evitar que se repita el capítulo de la angustia de no saber a ciencia cierta el día de las elecciones quién fue el favorecido con el voto popular.
Estos comicios fueron claros en cuanto al mandato popular que rechazó la continuidad de un gobierno y un partido que no supo leer la coyuntura, entender la idiosincrasia del hondureño, canalizar sus reclamos y generar las esperanzas de cambio anheladas.
A ello se suma el contexto internacional y los estornudos del norte que nos recuerdan la época de los enclaves que creíamos superados.
Si bien hubo hechos positivos, el gobierno de la presidenta Castro, fue víctima, entre muchos de los yerros cometidos, de una estrategia de comunicación que potenciara mejor sus logros.
Generó cualquier cantidad de propaganda, tropas digitales, páginas alternativas, redes sociales, plataformas digitales y uso de los medios públicos—incluidos los de las Fuerzas Armadas—para impulsar mensajes de confrontación y división que ahogaron cualquier estrategia de comunicación sobre los avances de la refundación.
Fueron incapaces de comunicar, teniendo a su alrededor tantos comunicadores calificados. Les cegó la soberbia del poder y la venganza.
Las lecturas son muchas, pero en las prioridades del país hacia el cual debemos avanzar, las reformas político-electorales son un grito a voces, no podemos dentro de cuatro años volver a vivir la angustia de no saber con certeza quién sucederá el solio presidencial.
Los electores en su mandato nos han dicho que han aprendido a votar y a castigar. ¡Y vaya forma de castigar!
En la actual legislatura por concluir, el proyecto de reforma electoral para la segunda vuelta quedó en los archivos del congreso, intensos diálogos y encuentros se hicieron a nivel nacional para impulsar esta figura que contó con un dictamen favorable de la mayoría de las bancadas políticas, a excepción del Partido Nacional que adujo esperar su convención azul para tomar una decisión que nunca ocurrió ni llegó.
Luego vinieron las prolongadas vacaciones legislativas impulsadas por la directiva del congreso que terminaron de asfixiar la reforma.
La nueva cámara legislativa que asumirá a partir del 27 de enero de 2026, dominada por el bipartidismo político que resurge con fuerza, deberá priorizar la figura de la segunda vuelta frente a elecciones cerradas que vivimos.
La sociedad, el pueblo y los medios de comunicación deben impulsar ese proyecto para que se apruebe en el corto plazo.
Los electores no votaron al bipartidismo porque sean la mejor opción, votaron porque castigaron a una izquierda que no dio el ancho, y pueden volver a castigar a quien juegue con sus sueños y esperanzas.
No hay cheques en blanco en esta ocasión, solo deudas pendientes con Honduras que deben empezar a honrarse.
Proteger la dignidad humana es un deber compartido entre ciudadanía y Estado para fortalecer la democracia y el progreso social. Aquí los detalles...
Honduras se ubica con el mejor desempeño de Centroamérica y como uno de los mejor posicionados de América Latina
Fortalecer la planificación presupuestaria y ordenar los procesos de adquisición, es una medida concreta para reducir desperdicios.
Recibe las mejores historias directamente a tu correo
¡Suscríbete YA!