29 Sep. 2026
Honduras enfrenta el reto de construir un Plan de Nación 2026-2038 que garantice desarrollo sostenible, bienestar y progreso para su población

El Estado y la sociedad de Honduras son los principales responsables de fomentar o promover el desarrollo sostenible, integral e inclusivo que conduzca al bienestar general y al progreso constante de nuestra población.
La gestión estatal del cumplimiento de esa obligación se encarga constitucionalmente a ciudadanos (as) que deben ser democráticamente electos por el pueblo, quien es el verdadero titular de la soberanía nacional; y, por tanto, el ente superior a cuyo bien común deben servir, con legitimidad y legalidad.
Los (as) gobernantes, respetando el área que les toca atender, los poderes que tienen y las tareas específicas que la Constitución de la República y las leyes les asigna, sin perder de vista que deben también coordinarse y complementarse en función de la superior obligación, del Estado y de la sociedad, de proteger y promover la dignidad y derechos humanos, así como el medio ambiente y la biodiversidad de la hondureñidad.
Por ello, conforme a lo que prescribe la Constitución y las leyes derivadas, todo Gobierno está obligado a cumplir la obligación ineludible y exigencia prioritaria de promover el desarrollo sostenible conducente al bienestar general y al progreso social de la población.
En consecuencia, cualquier integrante de un Gobierno que hace depender de su voluntad o capricho el desarrollo sostenible del pueblo: atenta contra la democracia y República de Honduras, al ejercer arbitrariamente la misión de gestión estatal que le encomendó directamente el pueblo soberano.
La observancia y aplicación de la Constitución de la República y las leyes compatibles, en especial la Ley para el Establecimiento de una Visión de País (2010 -2038) y la Adopción de un Plan de Nación para Honduras (El primero 2010 -2022, parcialmente cumplido.
El segundo 2022- 2032, no fue elaborado por el gobierno respectivo; por lo que ahora debe elaborarse el Plan 2026- 2038 por el actual Gobierno).
Esos planes determinan lo que debe hacerse y seguirse de manera ordenada para su implementación - en el corto, mediano y largo plazo- de manera a que se asegure el desarrollo sostenible integral e inclusivo del pueblo, como garantía de cumplimiento de la finalidad superior del Estado y de la sociedad de Honduras de su obligación de proteger y promover la dignidad humana, haciendo posible el bienestar general y progreso social de nuestra población y de la diáspora hondureña.
De ahí se desprende la obligación imperativa de elaborar y adoptar democráticamente el Plan de Nación para Honduras 2026-2038.
Plan que es estratégicamente también la llave maestra de Honduras para atraer la consciente atención de la comunidad mundial y movilizar, con mayores posibilidades, recursos financieros y asistencia técnica complementarios de corto, mediano y largo plazo, multilateral y bilateral, de la cooperación internacional.
Este “Mes de la Patria” llama a todo el pueblo a pensar patrióticamente en nuestro presente y porvenir, preparándose para contribuir a la transformación correspondiente; y al Gobierno a cumplir su obligación constitucional de actuar de inmediato en la elaboración, consulta democrática, aprobación legislativa y cumplimiento fehaciente – por gobiernos y sociedad - del debido e imperativo Plan de Nación para Honduras 2026- 2038.
En dirección a ese cumplimiento, debe haber políticas públicas de continuidad de acción conjunta de la sociedad y del Gobierno actual, y con los gobiernos sucesivos, coordinándose y complementándose, a ese fin, en beneficio de la consolidación democrática y del Estado de Derecho; de la identidad nacional y de la gestión honesta, eficiente y eficaz de los asuntos y recursos del Estado de Honduras.
Para ello, debe saberse determinar y atender las necesidades urgentes y actuales del corto plazo en la perspectiva de anticiparse para avanzar más, en el mediano y largo plazo, en las soluciones estructurales de los males que nos mantienen en la pobreza, la inseguridad y el subdesarrollo. Lo que lograremos implementando racionalmente los respectivos planes y presupuestos nacionales y locales para el desarrollo sostenible, integral e inclusivo del pueblo hondureño.
Podremos así hacer realidad el ideal de sociedad hondureña -que documentamos, con solidaridad intergeneracional, académicos universitarios y ciudadanía de diversas generaciones, desde el 2001- de llegar a ser: una sociedad cívica y democrática de convivencia armónica garantizada; del conocimiento, de la información y comunicación; con identidad nacional; protectora del medio ambiente y la biodiversidad; responsable de nuestro propio destino nacional; productiva con calidad y competitividad; y de participación inteligente y proactiva en el orden internacional subregional, regional y mundial.
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