4 Jan. 2026
La transición en Honduras no será solo de un gobierno a otro, la transición es más profunda.

Conocidos los resultados electorales de uno de los comicios más apremiantes y polémicos del país, Honduras se prepara para una transición de gobierno a partir del 27 de enero próximo. No será un traspaso fácil y el camino por recorrer mucho menos, los liderazgos políticos deberán decidir si el país avanza, se estanca o retrocede aún más.
El partido Libertad y Refundación, de izquierda, no termina de aceptar su derrota y el distante tercer lugar que le recetó el electorado en el tablero del sistema político de partidos. De los discursos de sus lideres se deduce un estado de negación, rechazo a la critica o la autorreflexión, y es normal, pues no se concibe perder el poder desde el poder. Libertad y Refundación tiene muchos desafíos por delante, entre ellos la renovación de liderazgos, apertura a nuevas voces y practicar el respeto a las ideas y el valor de la tolerancia. El partido debe ver hacia adelante sino quiere quedarse como un partido viejo, añejado y obtuso como parece ser la tendencia.
El Partido Liberal también está obligado a valorar lo que logró en los comicios, zanjar las fisuras internas y avanzar a consolidar sus estructuras partidarias e institucionales. El pleito de perros y gatos que se tienen evidencia liderazgos débiles, de coyunturas y de papel; el elector les ha dado una nueva oportunidad que deben leer o entender, caso contrario, irán al cajón de los olvidos con dosis más pequeñas en el reparto del pastel.
En tanto, el Partido Nacional, que vuelve al poder tras cuatro años en llanura, ha demostrado que pese al latrocinio en el gobierno del expresidente JOH—indultado por Trump tras una condena de 45 años por narcotráfico—sigue siendo una institución partidaria con una militancia fuerte, de más de 1.2 millones de electores desde hace varios procesos electorales. Trump les ayudó, un poco, a volver al poder, pero la sombra de la corrupción y del narcotráfico no se quitará de la noche a la mañana. JOH fue indultado, pero no exonerado de los delitos por los cuales fue condenado: narcotráfico.
El Partido Nacional debe en esta nueva etapa dar señales contundentes de impulsar cambios, de distanciarse de la sombra de JOH para que no lo atrape como hizo con el gobierno de Castro, impulsar reformas necesarias y trascendentales para generar certidumbre y reenfocar al país por el rumbo de los países que avanzan en democracia y se alejan de los autoritarismos de derecha o de izquierda.
La transición en Honduras no será solo de un gobierno a otro, la transición es más profunda, y no puede esperar para más adelante o para el próximo proceso electoral, pues estamos ante una democracia debilitada y acicateada, en una agonía permanente que tuvo su mayor expresión en los comicios que acaban de concluir, donde el elector hizo su parte al concurrir a las urnas y expresar que quería un cambio, pero los liderazgos políticos se encargaron de enturbiar todo. La transformación no espera, la transformación debe iniciar para evitar que la Nación colapse.
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